sábado, 5 de junio de 2010

La primera tarde de verano


Llegó el verano y con él, cambiaron las formas y costumbres. Dándole la bienvenida, como un invitado más, comenzó a sonar la música que lo identifica, me busqué un rinconcito en mi jardín y lo convertí en mi zona chill out, con mi portátil siguiéndome y mi música favorita; Un CD hecho con cariño, especialmente para mí, donde deposito mi tiempo, mi pasado, mi presente, mis sueños, mis alegrías y mis penas, mientras escribo suena en mi equipo Dust in the wind, de Kansas, medio gin-tonic de Bombay azul, y un cigarrillo de chester.

El buda de mi jardín Zen me mira con ojos infantiles, mientras Miguel me comenta el libro que tiene entre manos, yo no sería capaz de leerlo, La Alternativa de Rudolf Bahro, sin embargo él está emocionado con ese viejo libro. A lo lejos, en la otra parte, oigo a mi hijo gritar “golaaazo” mientras juega un partidillo con los amigos. Interactúo con mis amigos blogueros, en este caso Toro y Josef, que presiento hacen lo mismo que yo en esta tarde de sábado, presumo que también tranquila y apacible para ambos.

Cambia la canción y ahora es Angie de los Rolling, va por ustedes amigos por compartir la tarde conmigo.




lunes, 31 de mayo de 2010

“No me quiero ir”



Susurraba mimosa, “No me quiero ir, no me quiero ir”, lo decía en alto esperando que el milagro sucediese, que alguna vez su voz fuese escuchada, que los milagros existieran, que el mundo acabase y la cogiera allí. Que se fundiera por y para siempre, que sus sueños se hicieran realidad, no podía existir otro momento, era ese y lo quería atrapar.

Sucedía ésta misma mañana, la calidez del sol recién estrenado, el primer sorbo del café, el intenso olor de la higuera del jardín, el sabor a sal inundándolo todo, la luz dolorosa sobre mis ojos claros, la calidez de los buenos días dichos con la cercanía de la buena gente del lugar, que dejó de ser amable, para ser también amiga.

- Esta noche soñé con el atún de la cena de anoche, dale mi enhorabuena al nuevo cocinero.
- No. Dásela tú. Es él.
- Jamás probé un sashimi como el de ayer. Lo juro... Lo que dije es cierto, he soñado con él.

Es mi comida favorita, y este su mejor momento, piezas capturadas allí mismo, hace menos de veinticuatro horas de ello; El atún rojo.

Mi hijo me regaló por el día de la madre, una estancia de fin de semana, en el hotel “La Breña” en Caños de Meca y aprovechando el cumpleaños de mi marido, lo amplié regalándonos un día más, tres días, tres.

Ha sido un fin de semana emocionante. Por fin, tras varios años intentándolo, he conseguido ver de cerca una almadraba, la de Barbate, calada a unas tres millas de la costa, entender este arte de pesca milenario, ver los atunes en el cerco, conocer el laberíntico entramado de redes para posibilitar la entrada de los mismos y facilitar su captura, de manera natural, sin dañar la especie, sin poner en peligro la continuidad es una experiencia como pocas.

Me gusta venir a los Caños. Esa mezcla romántica de los años setenta, la juventud que todo lo inunda e impregna. Un cierto aire snob que unido a la gente del lugar, el apego a sus costumbres y un ligero toque canalla, todo ello confiere a la zona un ambiente especia en el que me siento bien.

Descubrí, por casualidad, hace tres años el hotel donde me alojo. Desde ese momento me reservo siempre unos días para ir; Pequeño, coqueto, cercano, familiar, siete habitaciones, solo siete, y siempre ocupadas por los asiduos que repetimos año tras año, porque habéis conseguido con vuestra profesionalidad y saber hacer, Alberto y José Manuel, convertir vuestra casa en la nuestra en la de todos que por allí pasamos.

Pierdo mi vista en el horizonte, camino entre las dunas veo caer el agua de los caños, paro y sueño, me siento, y siento como la vida fluye. De como, la felicidad, sorbo a sorbo se puede saborear.

Gracias, hijo, por quererme tanto y conocerme tan bien.

viernes, 21 de mayo de 2010

Vivo sin vivir en mí



“Y tan alta vida espero, que muero porque no muero “, así, como la famosa poesía de Santa Teresa de Jesús, anda Eritia últimamente. Todo empezó cuando tuve que hacer el famoso assessment. Esto se ha convertido en un sin vivir, que no paro, no sé si estoy en Madrid, en Salamanca o en Valladolid, colgada al teléfono en una multiconferencia interminable, en una reunión como invitada de un comité de Dirección, o en un curso de Formación requeterrepetido innumerables veces.

Y es que una vez más la he vuelto a fastidiar, si, porque al final voy a tener que dar la razón a los que piensan que uno no puede cambiar el curso de las cosas y que todo está escrito.

Me explico, hace aproximadamente tres años, decidí abrazarme y no despegarme por nada del mundo al pragmatismo, en ese propósito me he mantenido firme, concediéndome las licencias que yo consideraba oportunas, eso sí.

Me acababa de llevar un golpe de los gordos y decidí aprender de mis errores, como dicen los optimistas sacando lo bueno de lo malo, (yo no creo en eso, lo malo es malo y punto), pero hice caso de los consejos y renuncié a parte de mi personalidad (ser típicamente Gili…) para ser más práctica y “objetiva”.

Me mandaron a unas jornadas que parecían de lo más atractivo, un programa antiestrés, de tres días de duración, en un marco incomparable, creerme, en el que te darían pautas para sobrellevar mejor las situaciones “estresantes “ del día a día, basado en un programa que se suponía muy efectivo, Eritia incluso se puso contenta y allá fue dispuesta a aprovechar lo que tenía por delante, golf, spa, yoga, bueno como supondréis el panorama era idílico. Pues bien, acabé con una agenda que empezaba a las ocho de la mañana y finalizaba a las once de la noche, sin un solo minuto disponible para mí.
Es verdad que hice todo, clase de golf treinta y cinco minutos, spa veinte minutos, masaje relajante quince minutos, zumos de manzana y zumos de manzana y zumos de manzana desde la mañana a la noche, dieta vegetariana, nada de tabaco, por supuesto alcohol ni verlo, ni una cerveza, nada. Pruebas médicas un día entero, para al final entregarte una carpeta maravillosa con todos los informes muy sofisticados, en los que te decían que tus niveles de stress, están dentro de la normalidad y que, eso si, tengo físicamente un alto grado de tolerancia al mismo. Traducido, estoy muy preparada para que me den caña a tutiplén.

Ahora aún me queda otro cursito el mes que viene, en el que tengo que hacer tirolina, cruzar no se cuantos puentes, mirarme en un espejo, y practicar tiro con arco, también de ocho de la mañana a once de la noche, vamos que voy sobrada Horror!!!!.

Trabajo en una de las multinacionales que operan en España, y los que trabajéis en alguna de ellas, sabréis que estos programas son habituales, nada raro, eh?, cualquier empresa de más de dos mil trabajadores, y la mía tiene bastantes más los realizan, no soy la única victima de la estupidez, sé que somos muchos, aunque yo en esta ocasión me lo he ganado a pulso. Y yo que casi siempre me sitúo en los vértices y sobrevivo entre los matices pues estoy un poco desubicada.

Mientras tanto amigos, como habréis podido comprobar, tengo mi blog totalmente abandonado, llego tarde a todos vuestros post, y algunos no he podido ni comentarlos, los ratitos que me ocupaba de leeros, qué eran para mí muy gratificantes por todo lo que me aportáis, se han visto reducidos considerablemente, y, otras tareas imprescindibles para mi equilibrio personal pues también.

Espero y deseo que sea transitorio, ¡ánimo Eritia ya queda menos! Y en breve retorne a lo que nunca debí abandonar.

Así que amigos, si se me pasa alguno de vuestros post, o llego tarde, e incluso digo alguna tontería, no me lo tengáis en cuenta y entender, que vivo un proceso como ya os he dicho muy, muy divertido, eso si de ocho a once..

domingo, 9 de mayo de 2010

Se perdió por el camino o no...



Regresaba ya de madrugada al hotel en que se hospedaba, era uno de sus hoteles preferidos, cercano, familiar, no era el mejor en el que se había alojado pero en este se sentía bien, pocas habitaciones sin ruidos y mirando al faro de sus sueños, ese que tan buenos momentos le había dado.

La noche calida de mediados de julio invitaba a realizar el regreso de vuelta por la costa en lugar de acceder a la autopista. La diferencia solo sería de cinco minutos, diez como mucho, no había calculado que esa noche era fiesta en muchos pueblos costeros. Tenía que cruzar uno de ellos para llegar a su alojamiento.

Estaba en fiestas, todo el mundo en la calle moviéndose de un lado a otro y un gran atasco en la vía principal del pueblo que tenía que cruzar. Miraba su entorno, la gente cruzando continuamente entre los coches, chicos y chicas riendo divertidos camino del recinto ferial, todos ellos muy jóvenes y guapos, todo el mundo parecía dirigirse hacia el mismo sitio, personas mayores, niños cogidos en brazos, matrimonios de mediana edad vestidos para la ocasión. El retraso en llegar sería considerable, era imposible avanzar, no conducía, iba de acompañante. Empezaron a surgir los reproches por la decisión tomada, decidió inhibirse y mirar solo mirar a su alrededor.

Parados ante un semáforo cruzó un matrimonio con su hijo de, tal vez, unos ocho años de edad, se quedó mirándolos muy fijamente, Se dirigían en la misma dirección que el resto, pero algo les diferenciaba. Iban muy arreglados la ropa perfectamente planchada el niño entre sus padres agarraba una mano de cada uno, estaba vestido con traje corto de flamenco, antiguo, utilizado muchas veces, chaquetilla negra y pantalón a rayas gris, los padres con corbata y traje él , traje de chaqueta ella, en perfecto estado pero fuera del estilo actual.

No era eso lo importante, lo que le impactó fue su porte, su orgullo al andar, la felicidad que emanaba esa imagen.

Sin poder evitarlo y sin saber porqué se le llenaron los ojos de lágrimas que intentaba reprimir sin conseguirlo, ninguno de los acompañantes que iban en el coche se dió cuenta del hecho.

A la mañana siguiente despertó muy pronto, con lo que después supo había sido un ataque de ansiedad en toda regla, le faltaba el aire, no podía respirar y su corazón galopaba a un ritmo inusual. Duró unos minutos pero le asustó mucho, no sabía qué le estaba pasando. El episodio de la noche anterior vagaba por su cabeza y recordarlo le producía un llanto incontrolado de nuevo.

Había quedado con amigos para pasar el día en la playa, pero su estado de ánimo era malo muy malo y lo peor es que no sabía porqué, no acudir a la cita supondría tener que dar una explicación y no sabía que decir, decidió esforzarse y hacer como si no pasara nada.

Pasó el día como pudo y puesto que no mejoraba sino al contrario anticipó el fin de sus vacaciones y volvió a casa.

Así estuvo durante meses, recordando aquella visión premonitoria que no se iba de su cabeza y llorando cada vez, la aceptó como un símbolo en su vida que no conseguía descifrar.


La tristeza se fue apoderando de su persona e introduciéndole en un pozo sin fondo, empezaron a surgir preguntas en su cerebro para las que no encontraba respuesta, las hizo también a su entorno más cercano que o no quisieron responder o no pudieron.

Empezó a perder la concentración y cayó en el abandono, de su trabajo, de si mismo.
¿Porqué, porqué?, culpa, rabia, odio, indignación, rencor y tristeza sobre todo tristeza, esa era su vida.

Primero pidió ayuda a sus cercanos, los únicos que le podían ayudar, no quisieron dársela o no supieron tal vez, vivir con alguien en ese estado es difícil, sí, es comprensible interrumpe sus propios estados de felicidad.

Más tarde acudió a pedir ayuda médica, diagnostico: depresión severa post-traumática,
Al principio confió en que la terapia podría ayudar, pero en una de las conversaciones con su psiquiatra, osó hablarle de sus pensamientos mas profundos y entonces sentado al otro lado de la mesa, comprobó como en su historial, empezaron a aparecer, palabras tales como trastornos severos de la personalidad, posible estadio de esquizofrenia…etc.
Inmediatamente cambio el curso de la conversación aunque ya era tarde, le recetaron un montón de medicamentos y le pidieron el teléfono de sus familiares más cercanos, tuvo la serenidad suficiente para aceptarlos sumisamente y entregar un número de teléfono de la familia, lúcidamente dio su número, uno que nadie conocía yél mismo sería a su vez su familia en caso de que llamaran.

Cuando se produjo la llamada que él mismo contestó le pidieron que se asegurara de que el enfermo tomaba todos los medicamentos y las dosis administradas y que inmediatamente acudieran a un centro de urgencias en caso de que se produjera una situación fuera de la normalidad.

Ahora ha aprendido a callar, no expresa lo que piensa ni exterioriza sus sentimientos, se autocontrola con esfuerzo y conoce cuando van a llegar sus crisis, de noche cuando se despierta aprovecha el sueño de los demás para escribir y luego esconder lo que escribe,
Sigue trabajando pero de vez en cuando necesita escaparse a tomar el aire, para no ahogarse, mira a los ojos de sus cercanos y sin que ellos se den cuenta, les habla en silencio, es capaz de identificar solo con la mirada a las personas. Tiene tanta habilidad que con solo mirar a los ojos de alguien lo clasifica, le gustaría equivocarse pero no, no se equivoca.

Nunca tomó ninguno de los medicamentos asignados, cuando ve llegar una crisis toma un relajante y alguna píldora de la felicidad, aunque en las estadísticas farmacológicas figurará con un índice de eficacia de los mismos muy alto, solo tiene miedo a dos cosas, el dolor y los gritos amenazantes, que a veces utilizan para controlar su descontrol.

El origen de su mal era debido a una personalidad débil y falta de voluntad, afirmaron, de ahí le venía su enfermedad y así debía ser, los que sabían más que él no tenían duda así lo definieron.

Ahora, según dicen los demás está mucho mejor, está controlado, dá lo mismo que recibe, escucha y calla y espera espera….sufre mucho pero eso no es importante. Echa de menos sentir, los olores, la tierra mojada, una puesta de sol, o la caricia de la lluvia en su cara, sentir el amor de nuevo…aunque ya es tarde. Perdió muchas de sus capacidades. A cambio puede ensimismarse en sus pensamientos y vivir mil y una historias para las que antes no estaba preparado.
Acude puntualmente a su cita marcada para la terapía y con una gran sonrisa le dicen" ves, todo ahora va bien".
Reprime la sonrisa, es mejor así, es cierto todo está bien.

De vez en cuando recuerda aquella escena familiar de una noche de verano con lágrimas en sus ojos y ya no es capaz de saber si en verdad existió o fue fruto de su imaginación.



lunes, 26 de abril de 2010

El Assessment



Esta semana, mi empresa me ha convocado para realizar la pruebas de assessment, a los que no les resulte familiar este termino, diré que no es más que una simple evaluación de las expectativas futuras del trabajador en el ámbito de la empresa. A las empresas les ha dado por la manía de utilizar anglicismos con el objeto de parecer que están en la cúspide de la modernidad, esta costumbre no hace más que complicarnos la vida a los normales, ya que si a alguien en el ámbito de la misma se le ocurre preguntar qué es eso (estoy segura que ni los mismos que lo utilizan de manera habitual actualmente lo sabían), empieza a temblar todas las estructuras por tener a gente tan poco puesta.

En esta tarde de domingo, en la que confieso no he hecho nada de nada, me he dedicado a pensar en el asunto. Me lo comunicaron hace ya unos días y hasta hoy no había querido dedicarle mi pensamiento, excepto en el momento inicial, llegué a casa y se lo comenté a mi marido y a mi hijo, y les pedí, a ambos dos (principalmente al adolescente), que por favor mantuvieran una tregua conmigo, ya que necesitaba tener la concentración suficiente para afrontar la “prueba” en las mejores condiciones.

Esta tarde en la que como dije antes no he hecho nada, he pasado revista a cuantos assessment he tenido en mi vida, unos previstos y conocidos y otros, sin saberlo, y empecé a recordar uno, hace ya veintitantos años de él, que mirando para atrás no me ha producido actualmente más que sonrojo, fue un assessment como todos, como casi todos, en el que alguien, que coyunturalmente tiene el poder para decidir algo, se cree Dios y utiliza ese poder para sentirse mucho más importante de lo que en realidad es y creer que por ello tiene el mundo a sus pies. En ese assessment que no era estrictamente laboral, fui invitada por el susodicho a dar un paseo por uno de los jardines emblemáticos de Salamanca; el huerto de Calixto y Melibea, a lo largo de dos enormes horas fui interrogada sobre mi opinión en muy diversos temas, yo que era muy joven entonces no fui capaz de comprender que aquel acto era una pantomima para mayor gloria de mi interlocutor y que dijera lo que dijera la suerte estaba echada, en aquel caso para bien o así lo creía yo por aquel entonces, luego el tiempo me dejó claro que no había hecho más que la tonta accediendo a la misma.

Después, a lo largo de estos veintitantos años más de existencia, he pasado por muchos otros y en mi empresa, por varios. Uno de ellos hace un par de años, el mismo para el que nuevamente me convocan (?), curioso verdad. Al hilo de ello pensaba cual tendría que ser mi actitud en el mismo. La primera idea fue de que debería de hacerlo bien. Mi conciencia quedará a gusto ya que sentiré la satisfacción de la labor cumplida. Sé que aunque no me va a suponer ninguna promoción, como dije antes en la actualidad tengo la plena certeza que la suerte está repartida previamente, con lo cual nada es esperable de este acto. Por otro lado pensé lo contrario, con mi vena rebelde a punto de estallar, no debería de participar en este, a mi parecer, paripé para mayor gloria de otros/as.

No es que yo ponga en duda, Dios me libre, la profesionalidad de las personas que lo van a realizar, o la imparcialidad de la consultora. No. Tampoco dudo de la eficacia de estos procesos. No. Lo que pongo en cuestión es la perversión del sistema, en el que una empresa contrata a su vez a otra para realizar un proceso, por el cual se le paga, y con el objeto de seleccionar a personas que a su vez ya han sido previamente seleccionadas y asignadas a puestos por parte de la primera. En suma, el assessment no deja de ser la coartada perfecta para tener acceso a determinados certificados para la empresa pero que se queda, normalmente, en agua de borrajas para el confiado interesado. Pero no vayas cuando te llaman, entonces sabrás lo que es bueno.

Y aquí estoy, a mis cuarenta y tantos, todavía amigos, debatiéndome entre lo políticamente correcto y lo que no lo es.

La suerte está echada.

martes, 20 de abril de 2010

Mentiras, cintas de vídeo o la desfragmentación del disco duro




Había elegido ese despacho casi un poco al azar, la verdad es que le daba igual uno que otro, había tenido que asistir una o dos veces al mismo para formalizar y realizar gestiones familiares. Lo recordaba muy oscuro y con una decoración clásica muy en línea con los protocolos establecidos.

Sin embargo, desde la última vez que estuvo había cambiado bastante, ahora era una sala de espera luminosa, acogedora aunque decorada con ese estilo minimalista tan actual, en la pared había sido sustituido el crucifijo fijado en su memoria, por un cuadro modernista de un pintor desconocido. El ambiente aparentaba ser menos protocolario de lo que en principio se esperaba.

Allí estaba sentada en un cómodo sofá, con un maletín donde guardaba dos sobres exactamente iguales. Durante el tiempo de la espera repasaba mentalmente tanto lo que contenían, los dos sobres, como lo que tendría que decir de la forma más clara que pudiese.

Esta decisión que ahora tomaba le había resultado muy difícil. Era algo muy meditado, a lo largo del tiempo había pensado mucho, tanto sobre el contenido depositado en los sobres como en la forma en la que se debería actuar con ellos.

Sabía que el hecho tenía trascendencia para el futuro y no quería dejar ningún cabo suelto. Había sopesado concienzudamente los pros y los contras de su decisión y las consecuencias que sobre terceros tendría. Detrás de esta actuación no había intencionalidad por hacer daño así como tampoco complicar la vida a los suyos. Era un acto cobarde, si, porque estaba fuera de tiempo, pero valoró tanto la conveniencia o no de hacerlo en la época que le correspondía y juzgó que la vida, de hacerlo, se le haría más difícil, no a ella pero si a los suyos y lo desestimó.

Sin embargo ¿qué era lo que la movía a hacerlo?

Tenía varias razones, pero la principal era algo que la atormentaba y que le impedía salir de su torbellino interior, no quería irse sin haber dejado temas pendientes y sin solucionar. Tenía terror a que, una vez muerta, tampoco pudiera descansar, pensaba que cuando alguien muere dejando cosas pendientes, no se va definitivamente. Tampoco soportaba que las mentiras de la vida construyeran la historia, algo tan habitual. Era una idealista y lo sabía, no le gustaba el mundo que le había tocado vivir, tenía unos principios muy sólidos y los valores en los que había sido educada habían conformado su personalidad. Creía por encima de todo en el ser humano y siempre pensó que la vida te devolvía lo mismo que uno daba. Así creía que ella se había comportado con sus semejantes, y así pensaba que sus cercanos se comportarían con ella, era lo lógico según su teoría y modo de entender la vida.

Después, con el tiempo, comprobó que la vida era otra cosa y que uno más uno no necesariamente son dos. O más bien uno, si es uno y el otro uno, puede ser dos o tres o cuatro.

Al principio estuvo en estado de shock durante bastantes meses, el impacto fue tan grande que perdió su capacidad para reaccionar, no podía tomar decisiones en ningún ámbito de su vida, su cabeza que siempre le había funcionado bien empezó a hacerle jugarretas, y jugaba con ella por las noches no dejándola dormir, después le regalaba unas horas de sueño pero la obligaba a despertarse con pesadillas reiteradas que le causaban gran dolor, más tarde no se podía quitar ciertas imágenes de la cabeza y finalmente se quebró el puzzle de su vida rompiéndose en miles de piezas que no conseguía recomponer.

Pensó mucho en como solucionar sus problemas, pidió ayuda pero no le sirvió, nada le servía, tomo decisiones, alguna, entre otras relativizar, dejo de vivir por y para y tan solo vivir con. Nunca más fue la misma, desapareció su risa clara y se tornó como mucho en sonrisa, su rictus, antes optimista giró hacia un semicírculo marcado por dos arrugas reflejadas entre si, simétricas, en las comisura de sus labios inclinadas hacia abajo.

Decidió, si, aunque alguien había decidido antes por ella, decidió que no permitiría que acabaran con ella y atormentada por el dolor continuo que venía una y otra vez a su cabeza un día encontró un símil que se le antojó lo más parecido al cerebro, su PC.


Realizando las labores de mantenimiento del mismo comprobó que cualquier documento realizado era alojado en múltiples sitios de su disco duro, y que cada vez que quería recuperarlo su PC realizaba grandes esfuerzos para encontrarlo, igual ocurría en su cabeza, sus recuerdos dolorosos estaban alojados en demasiados sitios y por eso cada vez que pensaba algo, aunque fuera bueno, afloraba lo malo, por cercano.

Encontró la formula. Consistía en la desfragmentación del disco duro, si juntaba todos los documentos y los guardaba todos juntos, conseguiría que se encontraran solo cuando se le buscaran y estarían de ese modo todos juntos, al igual que en su cabeza, no conseguiría quitárselos de encima, no, pero al menos, pensó, no la atenazarían continuamente.

Recopiló todo, manuscritos, una tarjeta de móvil, las fotos furtivas, los mails, escritos, cartas de amor y una pequeña cinta, lo clasificó, los duplico todos y los introdujo en dos sobres iguales, era su única esperanza esto debería llevarle a la paz. Dos ordenes, una mentira y una verdad.

El notario le informó que la llamaría para informarle si todo se ajustaba a la legalidad.

Consultó con su informático.

- ¿En caso de que no funcione que es lo que debo hacer?

Y le respondió igual que contestan siempre los que no pueden controlar lo incontrolable.

- Reinícialo….


Este texto es un capítulo de una pequeña novela, (que no pasará a la posteridad), de intriga, misterio y esas cosas, incompleta aún. Con ello colaboro en un grupo literario de mi ciudad, en el que participamos una serie de personas que nuestro objetivo principal es pasar unos ratitos que se tornan divertidos y agradables. Un follón vamos.























domingo, 11 de abril de 2010

Lunes de Aguas


Aunque Eritia no es muy amante de las tradiciones, en esta ocasión quiere compartir con vosotros una de las fiestas más antigua y curiosas que se puedan celebrar.

Se trata del Lunes de Aguas, el primer lunes tras la semana de Pascua, y es la fiesta más popular y significativa de mi ciudad; Salamanca. Se remonta al siglo XVI, siendo la única fiesta salmantina que ha conseguido permanecer a lo largo de los siglos, si bien durante los años más oscuros de este país, se hizo todo lo posible por intentar eliminar su significado, aunque permaneció en su forma y muy arraigada entre todos los habitantes.

Me explico. En la tarde del lunes de aguas los salmantinos y salmantinas rememoramos la historia y celebramos el recuerdo del retorno de las prostitutas a Salamanca, después de que hubieran sido alejadas a la otra ribera e impedido el ejercicio de su profesión en la ciudad los días de cuaresma.

De esta fiesta los protagonistas más activos fueron los estudiantes y las prostitutas. Los primeros, acudían en busca de ellas y las acompañaban en el regreso a la ciudad con ramos y flores atravesando el río Tormes en barcas ya que no se les estaba permitido acceder por el puente al no ser puras, para así llegar de este modo a la ciudad una vez transcurrido el tiempo de cuaresma.

Como pueden suponer era todo un acontecimiento y el resto de ciudadanos esperaban en la ribera del río con cánticos y celebraciones.

Como digo esta costumbre se mantiene con gran auge en nuestros días y actualmente los salmantinos festejan este día acudiendo o bien a lugares enblemáticos de las afueras de la ciudad lindante con el río, o al campo con amigos a pasar la tarde y merendar uno de los productos típicos de Salamanca que es el hornazo, una especie de empanada rellena de productos del cerdo iberico.

Para no hacer esta entrada mas densa de lo normal os dejo el enlace del Lunes de Aguas tal como viene en la Wikipedia. ¡Buen Lunes de Aguas a todos y que no llueva!