jueves, 14 de enero de 2010

MIS CAFES CON ANA


Ana es mi amiga, nos conocemos desde niñas y durante toda la vida hemos mantenido una amistad especial, no marcada por las obligaciones ni los compromisos, sin fechas determinadas sabiendo ambas donde estábamos y también que siempre estábamos ahí para lo bueno y para lo malo. Lo cierto es que ha habido muchos más momentos buenos que malos aunque a veces eso cuando vienen mal dadas se olvide.

Habitualmente quedamos para tomar café un día entre semana en un café tranquilo donde pasamos nuestros ratitos. Ana actualmente está pasando por un mal momento personal, está como dice ella introducida en un laberinto del que no encuentra la salida.

Ese laberinto como ella lo denomina no es otra cosa que miedo, nacemos libres, pero pronto recién llegados a este mundo se nos empieza a inculcar cierta cultura que conformará nuestra vida, vivimos atenazados en todas las facetas de nuestras vidas y cuando las situaciones se agudizan el miedo a enfrentarnos a ellas nos pone frente a nuestro propio espejo.

El miedo Ana, el miedo, a perder lo que tienes, pero tienes algo?

Estas sociedades modernas, basadas en la esclavitud del ser humano, en la libre competencia, libre mercado, consumismo imperante están basadas en eso y eso es lo que nos impide avanzar como persona. Tenemos miedos constantes, a perder el trabajo y por tanto admitimos condiciones impropias de este siglo, a perder nuestro bienestar económico y por ello entramos en el sistema crédito/intereses más créditos y más y más.
Miedo a decir la verdad, si la dices serás un excluido, miedo a expresarnos porque serás un proscrito, miedo en definitiva a enfrentarnos a las decisiones que debemos tomar.

Ana las que te llevarán a la libertad.

domingo, 20 de diciembre de 2009

NAVIDAD......DULCE NAVIDAD



Estos días previos a la Navidad me producen gran confusión y desasosiego.
Se entremezclan sentimientos encontrados.
Me esfuerzo para no permitir que la algarabía ciudadana me contagie de ese falso optimismo colectivo, donde, se dilapidan no solo grandes cantidades de dinero, sino que ponemos de manifiesto en estado puro nuestras dosis de tontería.

Nuestro gran” amor” de los unos a los otros y nuestros mejores deseos, para, cumplir una vez más con el rito consumista en que las sociedades “avanzadas” han convertido este tirar la casa por la ventana .
Me inquieta mi conciencia, no me deja respirar, veo entusiasmados a los ciudadanos, cargados de enormes cajas con lacito preparadas para los eventos.Inevitablemente retorno a pensamientos donde no caben las alegrías materiales, porque no hay, simplemente no hay.
Mi marido colgó en su blog un maravilloso poema del poeta libio Idris Tayeb, hemos dedicido compartirlo porque a ambos nos apasiona. Aquí os lo dejo.

El olor de la pobreza

India aplasta tu corazón con la pobreza
Pero, mientras trata de seducirte con la indecencia de la riqueza
Duda, porque el olor de la pobreza se filtra
Penetra a la alcoba del castillo
Pero siempre la sacamos, como a todos nuestros pensamientos molestos
Hasta buscamos ayuda contra ella en el incienso
O en el olor de ricas, gordas damas
El olor de la pobreza escapa entonces a los puentes
Para asentarse bajo la tierra
Para que la pobreza pueda olerse a si misma
Renacer, crecer, convertirse en un abuelo
Mirando en paz, sin odio, a los castillos de los sultanes
Y luego, orándole a cualquier dios
Para agradecerle profundamente
Por el bocado de pan
Por el don que otorga el sueño
Cuando toca a sus niños hambrientos

Idris Tayeb

viernes, 4 de diciembre de 2009

PESTIÑOS AL ESTILO DEL ABUELO


Atendiendo a la original y sugestiva invitación de Azul os envío una receta tipica de mi suegro y que ya hemos heredado en mi casa como tradiciónal en Navidad. Solíamos realizarlos durante una tarde y era un motivo de alegría compartir mandil y manos en la masa (nunca mejor dicho). Para los que la conozcais ya sabeis lo buenos que están y para los que no lo hayais probado os lo recomiendo especialmente porque están buenisimos. (Cuidado provocan adicción y no se pueden dejar de comer hasta que se acaban). Espero que os queden buenisimos en mi casa el dia que hay pestiños siempre es fiesta, ojalá para vosotros tambien.
LOS PESTIÑOS DEL ABUELO

-Se pone a calentar una taza de aceite donde se echan unos granos de anís.
Una vez caliente se cuela para quitar el anis.
Se hace una masa con estos ingredientes.
- 3/4 kg de harina de reposteria.
- 1 vaso de zumo de naranja
- Aceite caliente
- 1 pizca de sal
- 1 pizca de bicarbonato
- 1/2 vaso de vino blanco.
Se pone todo en un cuenco grande y se van mezclando todos los ingredientes hasta que la masa esté compacta y hecha una bola.
Se van cogiendo trozos de masa y se estiran con el rodillo de madera.
Cuando esta fina la masa se corta y se fríe.
Una vez fritos los pestiños se hace un almíbar con agua, miel y anís.
Se deja templar y se van pasando todos los pestiños por el almíbar, luego se le hecha miel por encima y se deja enfriar.
Espero os guste, encantada de compartir. Eritia

miércoles, 2 de diciembre de 2009

LA VEJEZ



Ayer, caminando por estos lares, leí un post sobre la vejez, y lo que ocurre es que el dedicarse a pasear y leer a tan distintos autores, provoca una amplia y variada reflexión sobre los distintos temas tratados.

Considero que la vejez tiene poco que ver con la edad, tiene que ver más bien con la mentalidad y con la propia personalidad de cada cual. Cada vez más, la vejez tal como la contemplamos en nuestra sociedad, es una actitud. Bien es cierto, que la salud y los “achaques” si se corresponden habitualmente con la edad, pero incluso esos achaques tienen mucho que ver con la manera de entender la vida.
Retomando el origen de este post, decía, que me hizo reflexionar sobre este asunto, no he tenido muchas oportunidades de convivir con personas que hayan llegado a la vejez, ya que mis padres, se fueron muy jóvenes, pero si he tenido la gran suerte de vivir de cerca esa etapa con mi suegro.

Hoy te he recordado de manera continua.
Decía, que pienso en la vejez como una actitud, jamás podré olvidar como con 80 años enseñaste al peque a tirarse de cabeza en la piscina o jugar al futbol con él, enseñarle a regatear, a celebrar los goles de tu nieto como si fueras uno más del equipo de alevines. O el estar siempre dispuesto para salir de viaje, a tomar unos vinos o comer en un restaurante.

A no perder jamás el sentido del humor y a reirte de ti mismo minimizando incluso los achaques típicos.
A pensar que los viejos siempre son los demás, aunque tengan 30 años menos que tu.

A la ternura de tus abrazos o las bromas que nunca dejaste de gastar. A enseñar a cada uno de nosotros que la vida esta en el día a día y en nosotros mismos. A disfrutar con los momentos presentes porque esos no vuelven y a pensar que tal vez el futuro no exista, pero que tiene que dar igual, porque tengo el hoy.

Paco, hoy estés donde estés, un beso, miles de gracias y como tu dirías un vinito a tu salud.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 25 de noviembre de 2009

A Pilar, María, Josefa, Cristina, Julia, Helena………..



María, tienes que intentar sacar poco a poco ese dolor de tu corazón.
No puedo
Es bueno que hables de ello, porque no quieres contarlo?
No quiero que me hagan más daño
Pero recuerda tu eres la victima
Por eso, esta sociedad se ensaña con las victimas, solo tienen cabida los triunfadores y yo no quiero mas dolor.
Silencio…………….


Dos, tres, cinco años....., después de haber pasado por los peores momentos de su vida, pero las secuelas siguen ahí, seguramente para siempre, incapacitadas para volver a tener una vida normal.


Para otras muchas desgraciadamente fue mucho peor.


Dedicado a las miles de mujeres que sufren diariamente maltrato y violencia de género.



Mi recuerdo a todas y mi cariño para las demás. 
 
 
 

jueves, 12 de noviembre de 2009

LA REBELION DE LOS PEQUEÑOS Y UNA SITUACION EXTRAÑA



Quizás no os deis cuenta cuando me leáis, pero hoy no os escribe Eritia, os escribe su hijo, de 14 años de edad.


Como narro en mi título es una situación extraña, dado que es la primera vez que escribo en un sitio como este, no creo que sean muchas, pero todo tiene un principio y un fin y este es mi debut, como se dice en termino futbolístico en este mundo de las nuevas tecnologías y los blogs.


La otra parte del titulo corresponde a la rebelión de los pequeños, un tema del que me gustaría hablar. Se, que a la mayoría de los lectores no os gusta el fútbol, pero a mi sí.


Así, que para hacer esto un poco más ameno contrastando las noticias de este deporte, con temas actuales e históricos.


Como narra un texto de la Biblia,(del que ahora no me acuerdo), un día se enfrentaron dos personajes, uno muy pequeño y liviano y otro grande y forzudo.
Eran David y Goliat, y contra todos los pronósticos el liviano David venció al fuerte Goliat, no con la fuerza, sino con la astucia.


Otra vez, un ejercito de escasos espartanos, detuvieron al imparable Gerges y su caballería en el paso de las Termópilas, un hecho contra natura, al igual que David y Goliat, narrado en la película 300.


En estos casos los pequeños que han ganado a los grandes, han acabado siendo unos héroes importantes en la historia y esto es lo que enlazo con el fútbol.


Todos conocemos al Real Madrid, (mi equipo en particular), ese equipo que se ha encargado de gastarse 300 millones de euros en contratar a personas, iguales que todos nosotros, solo por el mero hecho de tenerlos en su equipo de Galácticos.


La gente estaba ilusionada por el conjunto de jugadores que reunía su equipo, y esto se oía por las calles: “ ! Este año ganamos el triplete¡ ¡ Somos invencibles!, decía la gente . Y no hablamos de los periódicos favorables al Madrid.


Pues bueno, ha pasado lo siguiente: el año pasado, el Real Unión de Irún, y este año el Alcorcón han derrotado en la Copa del Rey, al terrible Real.


Esos jugadores se han convertido en héroes, que probablemente no formaran parte de la historia para todo el mundo, pero que como hicieron David y los Espartanos, han derrotado a los invencibles y se han colado en el grupo de “ LA REBELIÓN DE LOS PEQUEÑOS”


Salu2.
 
 
 
 

domingo, 8 de noviembre de 2009

MI JARDIN ZEN II



Muchas veces he reflexionado, sobre como las casualidades se convierten en hechos fundamentales en la vida de las personas, y profundizando un poco más, casi me atrevería a pensar que nuestras vidas en muchos casos se deben a la casualidad. Por supuesto, esto dicho así podría resultar un análisis excesivamente simplista sobre la vida y sus aconteceres. Soy consciente que la programación de nuestras actividades, la familia, los entornos etc. son fundamentales en la vida de cualquier persona, pero reivindico la casualidad como algo más que lo simplemente anecdótico en la vida de la gente. Al menos en la mía, y en algunos aspectos de ella, podría decir que se ha forjado en torno a las casualidades.

Esto viene a cuento de cómo se conformó “Mi Jardín Zen”, fruto ciertamente de una serie de hechos, pero quiero rendirle también su valor a la casualidad. Gracias a ella mi jardín existe y tener un jardín zen para los que os hayáis acercado algo a lo oriental sabréis que no es un mero “marco estético” o una “moda”, conlleva mucho más.

Retomando la historia anterior, decía que pasado el verano, me propuse transformar mi jardín. Mi marido se enganchó inmediatamente a la idea y entre los dos, nos lanzamos a buscar el diseño
ideal del mismo, leímos, investigamos y por fin, decidimos como debía de ser.

Teníamos un largo trabajo por delante, había que desmontar el jardín anterior, levantar el césped, sacar tierra, preparar la base para cimentarlo y que éste no fuera arruinado posteriormente por restos del anterior.

Yo, que dispongo de poco tiempo, y no soy muy dada a obras en la casa, me pareció complicadísimo, pero mi marido que en esos momentos andaba bastante por casa y no precisamente pasando uno de sus mejores momentos, decidió, que lo haría él y que no precisaría ayuda de nadie para realizarlo, consideró que el momento era idóneo y que el esfuerzo físico sería un bálsamo.

Claro, él no sabia en lo que se estaba metiendo, ni yo tampoco.

Había que desmontar el jardín anterior y rebajarle unos cincuenta centímetros la altura de tierra para que quedara al nivel deseado.

Nadie puede imaginarse lo que es reducir cincuenta centímetros de altura a un perímetro de sesenta metros, de allí empezó a salir tierra y más tierra, primero había que picar, después introducir toda esa tierra en bolsas, cargar con ellas, y depositarlas en el contenedor contratado al efecto.

Me arrepentía tanto de mi propuesta viendo el trabajo que estaba dando, que en más de una ocasión, estuve a punto de tirar la toalla, o contratar a alguien para que hiciera el trabajo. Pero no, queríamos que fuera algo nuestro, o, mejor dicho algo mío. Malditos topillos maldecía para mis adentros continuamente. La que me han liado.

Una de esas mañanas en que mi marido cavaba le observé sin que se percatara de mi presencia, contemplé su imagen autista, trabajaba con una actividad tan inusitada que me causaba dolor. Pensé, no sé que hace. No sé si entierra malos momentos o labra tiempos futuros. Porqué me habré metido en esto? Me sentía tan culpable del gran esfuerzo que realizaba, que ya no me planteaba ni una sola modificación al proyecto inicial, aunque pensara que podría quedar mejor de tal o cual manera. Yo no decía nada, solo deseaba que llegara el fin de semana para poder colaborar con él y liberarle un poco de la terrible carga en la que le había metido.

Y así lo hicimos los fines de semana al alimón, picábamos, cargábamos y extenuados, parábamos cada hora para tomar un café o simplemente fumarnos un cigarrito…

Fue por el mes de Abril cuando quedó preparado el terreno para el diseño final. Uff… por fin.
 
Decidimos realizar una superficie de madera que nos sirviera como solarium y cenador con el jardín al fondo.

Al tiempo, empecé a preparar lo que más disfruto. Planifiqué una fiesta con nuestros amigos para darle la bienvenida al evento y al próximo verano. Fiestas, que son ya tradicionales en mi casa. Recibimos de este modo la época que más nos gusta, siempre de manera anticipada, en primavera, para hacernos creer a nosotros mismos que el verano llegará antes si siempre realizamos el rito. Tonterías mías, pero disfruto casi más con los preparativos, casi no, mejor dicho, sin casi, que con el evento en sí. Soy de puestas en escena, el mise en place, ya lo habréis notado.

Todo estaba dispuesto, mis amigos habían recibido un mail cada uno con una fecha y una invitación, no sabían nada de la remodelación, iba a ser una sorpresa, solo habían recibido unas pequeñas instrucciones para el evento y que no se sintieran fuera de lugar, a ellos también les gusta la parafernalia de los acontecimientos y están acostumbrados a este tipo de iniciativas.

El jardín estaba precioso, mi marido decidió que tanto esfuerzo, voluntario por su parte, era su homenaje a mí y a mis gustos, reconozco, un tanto caprichosos. Yo, me sentía orgullosa. Decidió inmortalizar el evento con un texto y una reflexión en grafía japonesa, en Kanji e Hiragana.


Una tarde, a principios de Mayo, habíamos ido a recoger a nuestro hijo al campus donde entrena, y empezó a llover levemente, otra vez, mi intuición me jugó una mala pasada, decidí irme inmediatamente a casa y pedí a mi marido que se quedara esperando al niño.

Llegar a casa ya fue una autentica odisea, comenzó a llover de tal manera que no conseguía ver la carretera, al llegar, lo primero que hice, fue bajar al jardín y me quedé contemplando como la fuerza de la naturaleza iba a hacer estragos.

Curiosamente suelo perder los nervios ante situaciones de este tipo, pero esta vez no fue así.

Me quedé en una esquina, contemplando el desastre, mi jardín iba quedando anegado por el agua y no había posibilidades de hacer nada. Había cincuenta centímetros de agua, las maderas flotaban, y el jardín zen, mi jardín, había desaparecido.



¿Qué me estaba pasando? Inmediatamente volvieron a mi cabeza las imágenes, otra vez el horror, ¿Por qué me ocurre esto a mí? aquí, jamás llueve de esa manera, y cuando ha llovido fuerte, nunca mi casa se ha visto afectada.
Decidí que esa “casualidad” de nuevo no podía por menos… que significar algo.

Bueno, esa noche acabamos a las tres de la mañana junto con otros vecinos que también estaban afectados más los bomberos, desalojando agua y echándonos todos unas risas junto con una copita de whisky.

La fiesta, claro que no la pudimos realizar ese año, pero si al siguiente. Reconstruimos de nuevo el jardín y el resultado lo tenéis en la foto.

Ahora, las tardes de verano me refugio de nuevo en él, tomo el sol y leo. Algunas noches, nos tumbamos los tres en la plataforma de madera y contemplamos las estrellas. Si, decididamente era lo que siempre había soñado para este trocito de tierra, y eso si, de vez en cuando no puedo por menos que quedarme quieta y muy callada, por si acaso alguien, de nuevo, se pone frente a mi y me mira a los ojos.