martes, 14 de diciembre de 2010

Adiós Maestro


Por hacernos la vida un poco más feliz, por transgresor, por acercarnos algo más a los grandes, por haber transformado lo clasico en moderno sin perder la calidad. Por esa cercanía tuya en los conciertos, por envolver todo en un halo único cada vez que cantabas. Adiós Enrique.

Adiós Maestro




martes, 7 de diciembre de 2010

Y a pesar de todo, seguimos aquí



Domingo de invierno. Frío, mi madre y mi hermano regresan al mediodía, habían marchado dos horas antes a un sorteo, eso es lo único que sabía, era el año 75. Yo, la pequeña de cuatro hermanos, no sabía muy bien que estaba pasando. Mi madre entra en casa con la cara demudada, llorando y muy nerviosa. Mi hermano la consolaba sin conseguirlo. Pregunto que ocurre, mi madre gritando me dice: Tu hermano se va al Sahara. No sabía que era el Sahara, intuí que aquello era muy grave, pero ingenua e inocentemente dije: Entonces, ¿ese es el premio que le ha tocado en el sorteo? Recibí una mirada que me dolió más que si me hubiera soltado una buena bofetada.

Mi hermano se fue a hacer la mili al Sahara, era el último reemplazo coincidiendo con la Marcha Verde. Acababa de morir Franco y mi madre conocedora de la situación política vivió desquiciada todo aquel tiempo. Mi casa nunca volvió a ser la misma, la tristeza y el nerviosismo se apoderó de ella.

Para mi hermano, supongo tambien, que aquello debió de ser duro, muy duro, pero nunca dijo nada al respecto. Jamás habló de lo que vivió allí. Su vida cambió para siempre, a los ocho meses tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital de Canarias, le habían contagiado de una hepatitis con una de esas vacunas que les ponían habitualmente. Ese hecho le mantuvo durante un año en cama y secuelas para el resto de su vida. No tuvo que volver a El Aaiun, pero pasó el resto de la mili de hospital en hospital.

Decía antes, que nunca contó lo que vio y vivió, pero debió de sufrir. A partir de entonces mi hermano se sintió, y así continúa, muy cercano a la lucha que mantiene el pueblo saharahui y el Frente Polisario.

Le admiro. Le admiro mucho, es de ese tipo de personas que hace y dice poco de lo que hace, justo lo contrario de la mayoría que dicen mucho y no hacen nada. Su solidaridad con ese pueblo no ha quedado solo en acoger a niños en verano. No. Ha sido más, pero eso tampoco lo cuenta. Ayer hablamos de la situación actual en el Sahara, le pregunté sobre ello y me contestó que las familias con las que ha mantenido un contacto especial están ya todas en España, haciendo su vida, trabajando y estudiando, pero que esas familias tienen a su vez, más familia. Que mal me siento, yo soy de las que hablo y no hago.

Haciendo zapping, veo a Elsa Punset en El Hormiguero, si, ahí, yo también aluciné, ¿Qué hace en este programa? Luego reflexioné. Si, está, ¿por qué no va a estar? Me quedé unos minutos, luego ya no lo pude soportar más, hablaba sobre la venganza y los efectos de la misma sobre las personas que sentían esos deseos. Intentaba demostrar científicamente lo malísimo que es vivir con esos sentimientos. Finalizaba diciendo que al final si practicabas la venganza era muy malo, terrible, porque tendrías un enemigo más, como si el que te hubiera hecho antes la faena hubiera sido tu amigo. No pude aguantar más, me volví a preguntar sobre los méritos más allá de los apellidos para dirigirse “urbi et orbe”.

Acudí a una reunión con el tutor de mi hijo, me dice que todo va genial, que es un chaval brillante y que sus notas están todas por encima de notable. Nos pregunta que carrera va a estudiar y dónde. La fastidiamos, dijimos la verdad, inmediatamente pude ver su gesto contrariado, recogí velas rápidamente y dije que aún no lo tenía claro, que faltaba dos años, evasivas, para evitar…. Evitar. No es conveniente hablar claro, le perjudicaré. Otra vez me sentí mal, porqué no decirle que no estudiará aquí, que odio las capillas y las castas universitarias, que la Universidad de Salamanca no es ni de lejos lo que fue, que se la han cargado, que los grupos que pululan por ella y que contienden a muerte cada vez que hay que elegir rector están a lo suyo. Duele, eso duele hay que defender lo que tenemos, y mantenerlo a toda costa como no, es lo nuestro, lo de siempre. Horror.

Y hablando de castas, capillitas, familias, como queramos llamarlas, me sorprendo mientras escribo con una noticia: El espacio aéreo está paralizado, la familia “controladora” hizo su huelga salvaje. Los señoritos de mínimo 300.000 al año, querían darle en el morro y bien fuerte a la otra casta, a la política, pero no, no se la han dado a ella, nos la han dado a todos. Ya, sé que era un puente y que habrá algunos que pensarán que al fin y al cabo los que marchaban de vacances son unos privilegiados. Pero no, no es eso, nos han puesto a los pies de los caballos, nos han convertido en el hazmerreír de todo el mundo. Ya. Sé también que realmente somos eso ante el mundo, pero estos capullos no tienen derecho, ningún derecho a poner patas arriba a este país. Si alguien tiene derecho a ello a `poner todo patas arriba, son los que realmente lo necesitan, los que no llegan a fin de mes, los que no tienen trabajo ni perspectivas, los chavales que tendrán que dejar de estudiar porque sus padres no podrán pagarles sus estudios, los chicos que tendrán que irse de éste país a trabajar porque aquí no tienen sitio. Este gobierno necesita que alguien le ponga contra las cuerdas, pero estos no. Estos no.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Al cruzar el Negrón*



No hace falta que me aleje mucho, son solo 50, 100 o 200 km. En tiempo, media hora, una o dos. La distancia y el tiempo que necesito para salir, reflotar, pensar, mirar con otros ojos, liberar mi mente y disfrutar. Ayer cumplí años, hasta eso lo tengo en contra, no me gusta el Otoño.

Cambio mis campos extensos de color ocre, por el verde y el azul. Mi niebla por un cielo blanco y azulado. Mi frío por la lluvia calida. En algún momento me perdí, no me siento, no me adapto, salté por edad, de una generación a otra, mi pensamiento no se corresponde con mi edad y mi físico tampoco. Mis gustos, mis deseos no son los que debieran ser: No soy correcta, no soy conservadora, no adoro mis raíces como otros, no me resigno al Dios dirá. Pienso como alguien de treinta y pasé la mediana de los cuarenta. Trabajo con gente mucho más joven que yo, que no me comprenden, me siento rara entre ellos y creo que también ellos conmigo.

Me gustan las ciudades que tienen mar, me gusta su olor, me gustan sus gentes. Fuimos a Gijón e hicimos una excursión hasta Llanes pasando por la fantástica playa de Torimbia. Abajo, a lo lejos, batiéndose entre unas fantásticas olas, había tres chicos, supongo, los veía desde lo alto haciendo surf. Sentí envidia, una enorme envidia. Comí en Lastres unas fabes con andaricas (nécoras) que recordaré durante mucho tiempo, lo mismo que a un simpático camarero que me reprochó no ser capaz de dejar de fumar y alguna inconveniencia más que no pondré aquí. Se lo agradecí, me gusta la gente clara y directa.

Junto a la gran escalera de la playa de San Lorenzo, en su paseo marítimo, me reconcilié con la vida observando como una anciana retando al frío, la lluvia y el viento y aún vestida de domingo, bajaba por la rampa hacia el mar que allí batía con fuerza. Levantando su falda luchaba entre el quiero y no puedo para introducir sus pies en el agua, lo consiguió y pude ver, desde lejos, como la felicidad iluminaba su rostro. Está demás decir que el mío también.



Vino a mi memoria lo que me ocurrió hace unos días cuando paseaba por mi ciudad con una amiga en medio de una conversación anodina, reiterativa y repleta de tópicos a la que interrumpí diciéndole:

- ¿Has pensado alguna vez donde compraremos nuestra ropa cuando seamos mayores?
- Que tontería, pues donde todo el mundo.
- No, yo no.
- Que rarita eres hija, siempre igual.

Nos pidieron los DNI en la recepción del hotel,

- Eritia, cuando vas a cambiar la dirección de tu carnet, hace años que no vivimos ahí, parece que venimos de incógnito.

- Es que venimos de incógnito, pero tú aún no lo sabes. Nunca la cambiaré.
- Tienes razón no la cambies jamás.



*Túnel del Negrón, extenso túnel de 4,1 km que une la provincia de León con el Principado de Asturias.

lunes, 18 de octubre de 2010

Menudo lío...


Verán ustedes, desde hace unos cuantos años para acá y no solo en este país, si no en casi todo el mundo occidental, las estructuras familiares han cambiado de forma notable. Hay familias monoparentales, familias compuestas por dos hombres, dos mujeres, familias mixtas con hijos de varios matrimonios, hijos biológicos e hijos adoptados etc.

Mi familia es una de estas. Tanto mi marido como yo somos divorciados. Mi marido tiene dos hijos de su primer matrimonio y ambos, tenemos un hijo en común. Yo no tengo hijos de mi primer matrimonio pero adoro a los dos hijos mayores de mi marido y esto es así, no de palabra, es realidad. Los conocí siendo ellos unos niños y ahora, que son mayores, ellos son los que están formando sus nuevas familias.

Los tres hermanos mantienen una relación entrañable de la que me siento orgullosa. Viéndolos juntos nadie podría decir que no hubieran sido, los tres, hijos de una familia tradicional. Mi hijo siempre tuvo a gala tener dos hermanos mayores y jamás, desde que tuvo uso de razón, ocultó ni supuso problema alguno para él, contar a sus amigos, en su cole, o en su equipo de futbol, la existencia de hermanos de distinta madre. Aunque no hayan vivido juntos, debido a su diferencia de edad - cuando mi hijo nació, su hermano pequeño ya tenía 19 años - noto que echa mucho de menos una relación más continua con ellos. Actualmente cuando por algún motivo tengo que realizar algún viaje por motivos profesionales y su padre me acompaña, esta semana pasada ha ocurrido, se va a casa de su hermano y este simple hecho constituye un motivo de celebración.

Esta situación nos muestra que otras formas de convivencia son posibles, que la familia cuando se quiere, funciona y que da igual que la formación de la misma sea tradicional o no. Es una cuestión de actitud y no de estructuras.

Toda esto viene a cuento de que en un futuro muy proximo la familia va a aumentar; Los dos mayores esperan un bebé, si, los dos casi al mismo tiempo, uno en Febrero y otro en Marzo.

Mi hijo va a ser tío por partida doble, mi marido va a ser abuelo y yo no se muy bien que es lo que voy a ser. No es una cuestión de afectos, no. A mi me da igual, yo querré a esos dos pequeñajos de los que no se si voy a ser abuela, abuelastra, tia abuela, madre de su tio, esposa de su abuelo o vete tu a saber que seré, con locura, porque ya los quiero.

Hemos evolucionado mucho, si, pero me pregunto yo, porqué carajo, si a estas alturas en la que se reconoce legalmente el matrimonio entre personas del mismo sexo, en el que se reconocen jurídicamente derechos de familias de hecho, aunque no de derecho, y con un idioma tan rico como el que tenemos no se haya ocupado nadie aún de encontrar un nombre que nos identifique sin que este sea peyorativo o con otras connotaciones a las personas que vivimos situaciones similares.

Y también me pregunto porqué carajo habiendo avanzado tanto como hemos avanzado, no se regulan laboralmente estas peculiaridades familiares. Por ejemplo, cuando se casó hace tres años uno de ellos yo tuve que coger un día de asuntos propios para asistir a su boda, ya que no me correspondía licencia reglada para estos eventos.

Tal vez sea que no hemos avanzado tanto, o tal vez solo se actua de cara a la galería para que de manera oportunista se consiga el puñado de votos suficiente para el partido que lo propuso.

Visto lo visto y como no suelo conformarme con lo presente y porque creo que estas cosas ya deberían de haber estado solucionadas, admitiría propuestas de nombres para sugerir a la Real Academia Española a solucionar este aspecto, y para que de paso nos ayude a los que tenemos este pequeño problema a solucionar nuestro lío.

lunes, 27 de septiembre de 2010

La Cita de mi vida


Habíamos quedado a las seis de la tarde y estaba muy nerviosa por el hecho. Llevaba varios días esperando esta cita pero por distintos motivos tu habías tenido que retrasarla, supongo que no estabas lo suficientemente preparado. Llevábamos varios meses intentando conocernos, habíamos practicado distintas formas de comunicación, pero nos faltaba lo más importante, vernos e identificarnos. No sabíamos si nos íbamos a gustar aunque presentía que si , que aquello podía funcionar. Estaba tan nerviosa y había fantaseado tanto con el momento que sentía miedo de mis reacciones y mi comportamiento.

El sitio elegido era publico naturalmente, había bastante gente a mi alrededor y empecé a mirar el reloj. Parece que se retrasa, sin embargo, yo, había sido muy puntual, tal vez demasiado, dudas de nuevo, tal vez soy un poco imprudente, Por fin llegaste, eran las seis y diez. Me gustaste a primera vista pero necesitaba contemplarte un poco mas de cerca, había demasiada gente en torno a nosotros y yo sentía que nos escrutaban, miradas, comentarios, el mundo seguía con su ritmo normal, pero nosotros, desde el principio, iniciamos una comunión extraña.

Poco a poco la gente se fue yendo y nosotros lo agradecimos. En aquel momento decidí que en la vida hay que ser valiente y que a veces solo existe un momento y ese hay que aprovecharlo. Fui osada, lo reconozco. Aposté fuerte e inicie una conversación tan intima que creo que te asusté, me miraste con tus hermosos y enormes ojos y me regalaste tu mejor sonrisa. Eras mi hijo y acababas de nacer; Septiembre 1995 seis y diez de la tarde. Ni un solo día de tu vida has dejado de enamorarme, cada día me has regalado un beso, una sonrisa, un gesto, una mirada, una complicidad. Sin duda fue la cita de mi vida.


Esta fue la primera entrada de mi blog hace aproximadamente un año, estaba dedicada a Miguel al igual que hoy.

lunes, 30 de agosto de 2010

Mi verano


Parece ser que sí. Definitivamente, rápidamente avanza. No consigo detener el tiempo. Mi tiempo se marcha. No son las vacaciones, no solo es eso. Cada verano es mi verano, necesito la luz, necesito del sol, del olor imprescindible de las mañanas. Mis sonidos, el rumor, las risas, las confidencias. Mi tiempo, para mí, y para los míos. Mis viajes, y mis ganas de vivir.

No. No me voy a deprimir. Ni quiero ni debo, pero tampoco quiero utilizar mis días en recargar pilas ¿Qué pilas? ¿Para qué? ¿Qué es lo que merece que mis deseos, mis gustos y mis pensamientos sean entregados a esas rutinas esclavizantes e interesadas que me esperan durante otro largo año? No, todo eso no lo regalo.

Disfruté de este verano, mucho más movido que los anteriores. Me gusta viajar, una de mis grandes aficiones, afortunadamente tengo una persona a mi lado que comparte mis gustos y que también favorece y fomenta lo que son mis pequeñas locuras de verano.

Me perdí en la mejor puesta de sol que haya visto nunca en la playa del Palmar de Vejer. Es mi preferida. Me ilusioné con la gente que más quiero en Los Caños de Meca. Me sentí caprichosa mirando “La pequeña Lulú” el mejor bar de copas en La Breña. Me volví a enamorar en Bolonia, contemplando la inmensidad del Estrecho. Rememoré la batalla de Chiclana en sus lomas. Lloré frente al faro de Trafalgar, como casi siempre. Reí a mandíbula batiente en Sancti-Petri, y me enredé entre la multitud por las calles de Tarifa.

Casi tuve que enfadarme para hacer mis escapadas hacia el Norte. Cada verano tendemos a complementar nuestro viaje grande al sur con esas salidas imprescindibles para mí. Pasé frío. Quien lo diría en este caluroso verano, pero me daba igual, porque sabía que esa humedad y frío eran algo transitorio. Han sido escapadas fugaces. No cambiaría los pinchos de Vitoria, la inmersión maravillosa en la Euskadi más profunda y desconocida. Mis paseos por Gijón o el fantástico deambular bordeando la bahía de Santander.

Los días tranquilos en mi casa madrugando para que sean más largos, apurando cada minuto, los segundos. Mis noches de desvelo, sin agobios, sin nervios porque daba igual. Al día siguiente, me decía, estaré también aquí, media vuelta y la radio bajo la almohada. Desde ahí pude escuchar las noticias de actualidad antes que otros, programas de radio que desconocía que existiesen, músicas nuevas para mí. De una de esas noches os dejo a este fantástico pianista; Herbie Hancok, que reunió a un grupo de grandes artistas para interpretar en un trabajo llamado Imagine Project. Aquí os lo dejo, me ha encantado.







viernes, 23 de julio de 2010

Hasta aquí hemos llegado!




Saludo a la vida, saludo al sol y saludo al mar. Por fin llegó. Las tareas propias de la salida, los preparativos de última hora, las posibilidades de olvidar algo, el ajetreo propio de los grandes acontecimientos el que a pesar de estar cansado no se siente y la adrenalina invadiéndolo todo.

Si, mañana recién salido el sol nos pondremos en marcha. Repito las vacaciones de verano siempre en el mismo sitio, las playas del sur de Cádiz será nuestro hogar los próximos veinte días. Este año se ha hecho mas larga la espera pero al final ha llegado.

Eso tan socorrido de cargar las pilas tendrá lugar. Los paseos de la mañana por la playa tras ese primer café con una galleta todo lo más, nos acompañará todos los días, eso espero. Pasear, tratar de identificar el rumor del agua al batir en la arena. Cada sonido es diferente, diferente según la zona de la playa, diferente según el viento. Después el desayuno largo con la familia, con la lectura de los diarios y dejar pasar plácida, lentamente el tiempo. En eso debería de consistir las vacaciones tratar de alargar al máximo los segundos, las horas, los días. No hay prisa, deleitarse en cada uno de los acontecimientos.

Soy afortunada, somos afortunados en nuestra familia; Podemos ir de vacaciones. No obstante, pienso en todos aquellos que por la maldita crisis han tenido que renunciar a este periodo. Mi deseo de verano; que podamos salir cuanto antes de este pesar en el que tantas familias están.

Trataré de conectarme en al medida de lo posible, ahora las prioridades serán otras. Buen verano para todos.

martes, 13 de julio de 2010

Ningún jugador es tan bueno como todos juntos


Vaya por delante que este post, no es sobre el mundial. Vaya por delante que no entiendo nada de futbol y vaya por delante, por último, que no soy de ningún equipo salvo del de mi hijo; fútbol base y modesto.

Confieso que no soy capaz de emocionarme y vibrar más que cuando veo jugar a Miguel, ahí si grito, canto, salto y animo a los niños. A veces, hasta he llorado viéndoles jugar. Pero eso no es valorable, no es objetivo, es amor. Tanto, tanto no entendía yo de futbol, que cuando comenzó a jugar creamos juntos, los dos, códigos propios para que no metiese la pata cuando el jugaba y yo gritara, diciendo tonterías tales como ¡Sube! cuando en el lenguaje de fútbol era precisamente, bajar. Jamás conseguí entender en que consistía el fuera de juego y otras muchas reglas que los que dominan esto manejan con una soltura que yo admiro.

También vaya por delante que me cuesta mucho sentir esa pasión que sienten la mayoría de los ciudadanos en este momento; No tengo sentimientos patrióticos, regionalistas o localistas. Suelo ser crítica con los radicalismos en general, porque no soy capaz de comprenderlos.

Como sabéis soy salmantina y aquí vivo. En los últimos tiempos desgraciadamente cada vez que saltaba una noticia de mi ciudad al ámbito nacional me provocaba vergüenza sobre el papel que los dirigentes locales de mi ciudad ofrecían al resto del país, léase el asunto del Archivo Histórico y los papeles de la Guerra Civil en una batalla con Cataluña, absurda, ridícula e impropia en los tiempos actuales. Siempre pensé sobre que se pensaría de los ciudadanos salmantinos, en otros ámbitos, al ver esas imágenes sonrojantes, con manifestantes en la Plaza Mayor más típica y propia de otros siglos, de una España negra y fascista, en ese ejemplo de la vocación ultramontana de la derecha española.

Pero no amigos, los ciudadanos salmantinos no son mayoritariamente así. Hoy me siento feliz porque la ciudad de Salamanca está representada por la persona de Vicente del Bosque que ha saltado a primera página por algo magnífico. Sí, por haber ganado el mundial también, pero sobre todo por que esa persona que representa una forma de ser, una forma de actuar y un estilo de vida basado en valores, basado en actitudes tan, parece, pasadas de moda entre la gente guapa, la que durante muchos años ha sido referente de esta sociedad y que la ha hecho un daño tremendo.

No voy a hablar mucho más de él, mi hijo se inició en el futbol en una escuela que durante el verano organizaba un campus del fútbol patrocinado, entre otros, por Vicente del Bosque y la asociación Aviva para discapacitados a la que él pertenece. Ni un solo año Vicente dejó de dedicarles una mañana a estos chicos, estar con ellos, charlar, jugar y potenciar la integración de los niños con menos capacidades.

En la habitación de mi hijo figura colgado el primer diploma que le entregó con seis añitos y el lema que da título a este post, no se si la frase es de él o de Alfredo Di Stefano, da igual en cualquier caso, la hizo suya y así se lo trasmitió a los niños. Fiel reflejo de lo que hoy, todos han podido conocer sobre este singular personaje.

Apuesto por gente como usted. Hoy me siento orgullosa de que el saber y la inteligencia está por encima de algo, repito, que parecía una bandera de este país en los últimos años; El ser bocaza, la chulería y los hijos de p… proliferaban demasiado.

Estos días, tengo a mi hijo jugando en Vitoria, la Gasteiz Cup, no pude ver con él la final, esta tarde jugó su primer partido, me llamó para decirme que habían ganado 4-1 y que él metió un gol, según me dice dio en un palo y cedió otro a un compañero que no había marcado.

Algo has aprendido en tu escuela. Nunca llegarás a jugar en un equipo de primera, pero tú, eres un jugador de primera.

domingo, 27 de junio de 2010

Nueve Lunas


Tu mano pequeña se agarró fuertemente a la mía. La calidez de la piel fresca y seca produjo sensaciones en mi espíritu, devolviéndome a tiempos pasados. Una felicidad olvidada trajo recuerdos alojados en mi mente y, sin poderlo evitar, mis ojos se inundaron de matices salados que, sin control, conformaron unas lagrimas emocionadas ante el espectáculo de la vida que protagonizas.

Tus ojos desafiantes, aún sin ver, respondían a mis insinuantes muestras de cariño que percibía recíproco. De ese modo dabas un saludo a una vida recién inaugurada.

Cinco minutos, tan solo cinco, y se produjo el milagro. Los afectos afloraron. Mutuos. De reconocimiento. Acomodándose.

Miré hacia atrás y pude comprobar como mi hermano, intentaba inútilmente controlar también las lagrimas que se le escapaban, acostumbrado a hacerse el fuerte no pudo escapar al maravilloso misterio que acababa de producirse, cruzamos nuestras miradas y con un guiño de complicidad unimos nuestras manos. Inevitablemente surgió el recuerdo del tiempo vivido muchos años atrás, cuando él me cogía de la mano para llevarme al colegio o a jugar.

El pequeño David acababa de nacer, el hijo de mi sobrina. Bienvenido pequeño.

sábado, 5 de junio de 2010

La primera tarde de verano


Llegó el verano y con él, cambiaron las formas y costumbres. Dándole la bienvenida, como un invitado más, comenzó a sonar la música que lo identifica, me busqué un rinconcito en mi jardín y lo convertí en mi zona chill out, con mi portátil siguiéndome y mi música favorita; Un CD hecho con cariño, especialmente para mí, donde deposito mi tiempo, mi pasado, mi presente, mis sueños, mis alegrías y mis penas, mientras escribo suena en mi equipo Dust in the wind, de Kansas, medio gin-tonic de Bombay azul, y un cigarrillo de chester.

El buda de mi jardín Zen me mira con ojos infantiles, mientras Miguel me comenta el libro que tiene entre manos, yo no sería capaz de leerlo, La Alternativa de Rudolf Bahro, sin embargo él está emocionado con ese viejo libro. A lo lejos, en la otra parte, oigo a mi hijo gritar “golaaazo” mientras juega un partidillo con los amigos. Interactúo con mis amigos blogueros, en este caso Toro y Josef, que presiento hacen lo mismo que yo en esta tarde de sábado, presumo que también tranquila y apacible para ambos.

Cambia la canción y ahora es Angie de los Rolling, va por ustedes amigos por compartir la tarde conmigo.




lunes, 31 de mayo de 2010

“No me quiero ir”



Susurraba mimosa, “No me quiero ir, no me quiero ir”, lo decía en alto esperando que el milagro sucediese, que alguna vez su voz fuese escuchada, que los milagros existieran, que el mundo acabase y la cogiera allí. Que se fundiera por y para siempre, que sus sueños se hicieran realidad, no podía existir otro momento, era ese y lo quería atrapar.

Sucedía ésta misma mañana, la calidez del sol recién estrenado, el primer sorbo del café, el intenso olor de la higuera del jardín, el sabor a sal inundándolo todo, la luz dolorosa sobre mis ojos claros, la calidez de los buenos días dichos con la cercanía de la buena gente del lugar, que dejó de ser amable, para ser también amiga.

- Esta noche soñé con el atún de la cena de anoche, dale mi enhorabuena al nuevo cocinero.
- No. Dásela tú. Es él.
- Jamás probé un sashimi como el de ayer. Lo juro... Lo que dije es cierto, he soñado con él.

Es mi comida favorita, y este su mejor momento, piezas capturadas allí mismo, hace menos de veinticuatro horas de ello; El atún rojo.

Mi hijo me regaló por el día de la madre, una estancia de fin de semana, en el hotel “La Breña” en Caños de Meca y aprovechando el cumpleaños de mi marido, lo amplié regalándonos un día más, tres días, tres.

Ha sido un fin de semana emocionante. Por fin, tras varios años intentándolo, he conseguido ver de cerca una almadraba, la de Barbate, calada a unas tres millas de la costa, entender este arte de pesca milenario, ver los atunes en el cerco, conocer el laberíntico entramado de redes para posibilitar la entrada de los mismos y facilitar su captura, de manera natural, sin dañar la especie, sin poner en peligro la continuidad es una experiencia como pocas.

Me gusta venir a los Caños. Esa mezcla romántica de los años setenta, la juventud que todo lo inunda e impregna. Un cierto aire snob que unido a la gente del lugar, el apego a sus costumbres y un ligero toque canalla, todo ello confiere a la zona un ambiente especia en el que me siento bien.

Descubrí, por casualidad, hace tres años el hotel donde me alojo. Desde ese momento me reservo siempre unos días para ir; Pequeño, coqueto, cercano, familiar, siete habitaciones, solo siete, y siempre ocupadas por los asiduos que repetimos año tras año, porque habéis conseguido con vuestra profesionalidad y saber hacer, Alberto y José Manuel, convertir vuestra casa en la nuestra en la de todos que por allí pasamos.

Pierdo mi vista en el horizonte, camino entre las dunas veo caer el agua de los caños, paro y sueño, me siento, y siento como la vida fluye. De como, la felicidad, sorbo a sorbo se puede saborear.

Gracias, hijo, por quererme tanto y conocerme tan bien.

viernes, 21 de mayo de 2010

Vivo sin vivir en mí



“Y tan alta vida espero, que muero porque no muero “, así, como la famosa poesía de Santa Teresa de Jesús, anda Eritia últimamente. Todo empezó cuando tuve que hacer el famoso assessment. Esto se ha convertido en un sin vivir, que no paro, no sé si estoy en Madrid, en Salamanca o en Valladolid, colgada al teléfono en una multiconferencia interminable, en una reunión como invitada de un comité de Dirección, o en un curso de Formación requeterrepetido innumerables veces.

Y es que una vez más la he vuelto a fastidiar, si, porque al final voy a tener que dar la razón a los que piensan que uno no puede cambiar el curso de las cosas y que todo está escrito.

Me explico, hace aproximadamente tres años, decidí abrazarme y no despegarme por nada del mundo al pragmatismo, en ese propósito me he mantenido firme, concediéndome las licencias que yo consideraba oportunas, eso sí.

Me acababa de llevar un golpe de los gordos y decidí aprender de mis errores, como dicen los optimistas sacando lo bueno de lo malo, (yo no creo en eso, lo malo es malo y punto), pero hice caso de los consejos y renuncié a parte de mi personalidad (ser típicamente Gili…) para ser más práctica y “objetiva”.

Me mandaron a unas jornadas que parecían de lo más atractivo, un programa antiestrés, de tres días de duración, en un marco incomparable, creerme, en el que te darían pautas para sobrellevar mejor las situaciones “estresantes “ del día a día, basado en un programa que se suponía muy efectivo, Eritia incluso se puso contenta y allá fue dispuesta a aprovechar lo que tenía por delante, golf, spa, yoga, bueno como supondréis el panorama era idílico. Pues bien, acabé con una agenda que empezaba a las ocho de la mañana y finalizaba a las once de la noche, sin un solo minuto disponible para mí.
Es verdad que hice todo, clase de golf treinta y cinco minutos, spa veinte minutos, masaje relajante quince minutos, zumos de manzana y zumos de manzana y zumos de manzana desde la mañana a la noche, dieta vegetariana, nada de tabaco, por supuesto alcohol ni verlo, ni una cerveza, nada. Pruebas médicas un día entero, para al final entregarte una carpeta maravillosa con todos los informes muy sofisticados, en los que te decían que tus niveles de stress, están dentro de la normalidad y que, eso si, tengo físicamente un alto grado de tolerancia al mismo. Traducido, estoy muy preparada para que me den caña a tutiplén.

Ahora aún me queda otro cursito el mes que viene, en el que tengo que hacer tirolina, cruzar no se cuantos puentes, mirarme en un espejo, y practicar tiro con arco, también de ocho de la mañana a once de la noche, vamos que voy sobrada Horror!!!!.

Trabajo en una de las multinacionales que operan en España, y los que trabajéis en alguna de ellas, sabréis que estos programas son habituales, nada raro, eh?, cualquier empresa de más de dos mil trabajadores, y la mía tiene bastantes más los realizan, no soy la única victima de la estupidez, sé que somos muchos, aunque yo en esta ocasión me lo he ganado a pulso. Y yo que casi siempre me sitúo en los vértices y sobrevivo entre los matices pues estoy un poco desubicada.

Mientras tanto amigos, como habréis podido comprobar, tengo mi blog totalmente abandonado, llego tarde a todos vuestros post, y algunos no he podido ni comentarlos, los ratitos que me ocupaba de leeros, qué eran para mí muy gratificantes por todo lo que me aportáis, se han visto reducidos considerablemente, y, otras tareas imprescindibles para mi equilibrio personal pues también.

Espero y deseo que sea transitorio, ¡ánimo Eritia ya queda menos! Y en breve retorne a lo que nunca debí abandonar.

Así que amigos, si se me pasa alguno de vuestros post, o llego tarde, e incluso digo alguna tontería, no me lo tengáis en cuenta y entender, que vivo un proceso como ya os he dicho muy, muy divertido, eso si de ocho a once..

domingo, 9 de mayo de 2010

Se perdió por el camino o no...



Regresaba ya de madrugada al hotel en que se hospedaba, era uno de sus hoteles preferidos, cercano, familiar, no era el mejor en el que se había alojado pero en este se sentía bien, pocas habitaciones sin ruidos y mirando al faro de sus sueños, ese que tan buenos momentos le había dado.

La noche calida de mediados de julio invitaba a realizar el regreso de vuelta por la costa en lugar de acceder a la autopista. La diferencia solo sería de cinco minutos, diez como mucho, no había calculado que esa noche era fiesta en muchos pueblos costeros. Tenía que cruzar uno de ellos para llegar a su alojamiento.

Estaba en fiestas, todo el mundo en la calle moviéndose de un lado a otro y un gran atasco en la vía principal del pueblo que tenía que cruzar. Miraba su entorno, la gente cruzando continuamente entre los coches, chicos y chicas riendo divertidos camino del recinto ferial, todos ellos muy jóvenes y guapos, todo el mundo parecía dirigirse hacia el mismo sitio, personas mayores, niños cogidos en brazos, matrimonios de mediana edad vestidos para la ocasión. El retraso en llegar sería considerable, era imposible avanzar, no conducía, iba de acompañante. Empezaron a surgir los reproches por la decisión tomada, decidió inhibirse y mirar solo mirar a su alrededor.

Parados ante un semáforo cruzó un matrimonio con su hijo de, tal vez, unos ocho años de edad, se quedó mirándolos muy fijamente, Se dirigían en la misma dirección que el resto, pero algo les diferenciaba. Iban muy arreglados la ropa perfectamente planchada el niño entre sus padres agarraba una mano de cada uno, estaba vestido con traje corto de flamenco, antiguo, utilizado muchas veces, chaquetilla negra y pantalón a rayas gris, los padres con corbata y traje él , traje de chaqueta ella, en perfecto estado pero fuera del estilo actual.

No era eso lo importante, lo que le impactó fue su porte, su orgullo al andar, la felicidad que emanaba esa imagen.

Sin poder evitarlo y sin saber porqué se le llenaron los ojos de lágrimas que intentaba reprimir sin conseguirlo, ninguno de los acompañantes que iban en el coche se dió cuenta del hecho.

A la mañana siguiente despertó muy pronto, con lo que después supo había sido un ataque de ansiedad en toda regla, le faltaba el aire, no podía respirar y su corazón galopaba a un ritmo inusual. Duró unos minutos pero le asustó mucho, no sabía qué le estaba pasando. El episodio de la noche anterior vagaba por su cabeza y recordarlo le producía un llanto incontrolado de nuevo.

Había quedado con amigos para pasar el día en la playa, pero su estado de ánimo era malo muy malo y lo peor es que no sabía porqué, no acudir a la cita supondría tener que dar una explicación y no sabía que decir, decidió esforzarse y hacer como si no pasara nada.

Pasó el día como pudo y puesto que no mejoraba sino al contrario anticipó el fin de sus vacaciones y volvió a casa.

Así estuvo durante meses, recordando aquella visión premonitoria que no se iba de su cabeza y llorando cada vez, la aceptó como un símbolo en su vida que no conseguía descifrar.


La tristeza se fue apoderando de su persona e introduciéndole en un pozo sin fondo, empezaron a surgir preguntas en su cerebro para las que no encontraba respuesta, las hizo también a su entorno más cercano que o no quisieron responder o no pudieron.

Empezó a perder la concentración y cayó en el abandono, de su trabajo, de si mismo.
¿Porqué, porqué?, culpa, rabia, odio, indignación, rencor y tristeza sobre todo tristeza, esa era su vida.

Primero pidió ayuda a sus cercanos, los únicos que le podían ayudar, no quisieron dársela o no supieron tal vez, vivir con alguien en ese estado es difícil, sí, es comprensible interrumpe sus propios estados de felicidad.

Más tarde acudió a pedir ayuda médica, diagnostico: depresión severa post-traumática,
Al principio confió en que la terapia podría ayudar, pero en una de las conversaciones con su psiquiatra, osó hablarle de sus pensamientos mas profundos y entonces sentado al otro lado de la mesa, comprobó como en su historial, empezaron a aparecer, palabras tales como trastornos severos de la personalidad, posible estadio de esquizofrenia…etc.
Inmediatamente cambio el curso de la conversación aunque ya era tarde, le recetaron un montón de medicamentos y le pidieron el teléfono de sus familiares más cercanos, tuvo la serenidad suficiente para aceptarlos sumisamente y entregar un número de teléfono de la familia, lúcidamente dio su número, uno que nadie conocía yél mismo sería a su vez su familia en caso de que llamaran.

Cuando se produjo la llamada que él mismo contestó le pidieron que se asegurara de que el enfermo tomaba todos los medicamentos y las dosis administradas y que inmediatamente acudieran a un centro de urgencias en caso de que se produjera una situación fuera de la normalidad.

Ahora ha aprendido a callar, no expresa lo que piensa ni exterioriza sus sentimientos, se autocontrola con esfuerzo y conoce cuando van a llegar sus crisis, de noche cuando se despierta aprovecha el sueño de los demás para escribir y luego esconder lo que escribe,
Sigue trabajando pero de vez en cuando necesita escaparse a tomar el aire, para no ahogarse, mira a los ojos de sus cercanos y sin que ellos se den cuenta, les habla en silencio, es capaz de identificar solo con la mirada a las personas. Tiene tanta habilidad que con solo mirar a los ojos de alguien lo clasifica, le gustaría equivocarse pero no, no se equivoca.

Nunca tomó ninguno de los medicamentos asignados, cuando ve llegar una crisis toma un relajante y alguna píldora de la felicidad, aunque en las estadísticas farmacológicas figurará con un índice de eficacia de los mismos muy alto, solo tiene miedo a dos cosas, el dolor y los gritos amenazantes, que a veces utilizan para controlar su descontrol.

El origen de su mal era debido a una personalidad débil y falta de voluntad, afirmaron, de ahí le venía su enfermedad y así debía ser, los que sabían más que él no tenían duda así lo definieron.

Ahora, según dicen los demás está mucho mejor, está controlado, dá lo mismo que recibe, escucha y calla y espera espera….sufre mucho pero eso no es importante. Echa de menos sentir, los olores, la tierra mojada, una puesta de sol, o la caricia de la lluvia en su cara, sentir el amor de nuevo…aunque ya es tarde. Perdió muchas de sus capacidades. A cambio puede ensimismarse en sus pensamientos y vivir mil y una historias para las que antes no estaba preparado.
Acude puntualmente a su cita marcada para la terapía y con una gran sonrisa le dicen" ves, todo ahora va bien".
Reprime la sonrisa, es mejor así, es cierto todo está bien.

De vez en cuando recuerda aquella escena familiar de una noche de verano con lágrimas en sus ojos y ya no es capaz de saber si en verdad existió o fue fruto de su imaginación.



lunes, 26 de abril de 2010

El Assessment



Esta semana, mi empresa me ha convocado para realizar la pruebas de assessment, a los que no les resulte familiar este termino, diré que no es más que una simple evaluación de las expectativas futuras del trabajador en el ámbito de la empresa. A las empresas les ha dado por la manía de utilizar anglicismos con el objeto de parecer que están en la cúspide de la modernidad, esta costumbre no hace más que complicarnos la vida a los normales, ya que si a alguien en el ámbito de la misma se le ocurre preguntar qué es eso (estoy segura que ni los mismos que lo utilizan de manera habitual actualmente lo sabían), empieza a temblar todas las estructuras por tener a gente tan poco puesta.

En esta tarde de domingo, en la que confieso no he hecho nada de nada, me he dedicado a pensar en el asunto. Me lo comunicaron hace ya unos días y hasta hoy no había querido dedicarle mi pensamiento, excepto en el momento inicial, llegué a casa y se lo comenté a mi marido y a mi hijo, y les pedí, a ambos dos (principalmente al adolescente), que por favor mantuvieran una tregua conmigo, ya que necesitaba tener la concentración suficiente para afrontar la “prueba” en las mejores condiciones.

Esta tarde en la que como dije antes no he hecho nada, he pasado revista a cuantos assessment he tenido en mi vida, unos previstos y conocidos y otros, sin saberlo, y empecé a recordar uno, hace ya veintitantos años de él, que mirando para atrás no me ha producido actualmente más que sonrojo, fue un assessment como todos, como casi todos, en el que alguien, que coyunturalmente tiene el poder para decidir algo, se cree Dios y utiliza ese poder para sentirse mucho más importante de lo que en realidad es y creer que por ello tiene el mundo a sus pies. En ese assessment que no era estrictamente laboral, fui invitada por el susodicho a dar un paseo por uno de los jardines emblemáticos de Salamanca; el huerto de Calixto y Melibea, a lo largo de dos enormes horas fui interrogada sobre mi opinión en muy diversos temas, yo que era muy joven entonces no fui capaz de comprender que aquel acto era una pantomima para mayor gloria de mi interlocutor y que dijera lo que dijera la suerte estaba echada, en aquel caso para bien o así lo creía yo por aquel entonces, luego el tiempo me dejó claro que no había hecho más que la tonta accediendo a la misma.

Después, a lo largo de estos veintitantos años más de existencia, he pasado por muchos otros y en mi empresa, por varios. Uno de ellos hace un par de años, el mismo para el que nuevamente me convocan (?), curioso verdad. Al hilo de ello pensaba cual tendría que ser mi actitud en el mismo. La primera idea fue de que debería de hacerlo bien. Mi conciencia quedará a gusto ya que sentiré la satisfacción de la labor cumplida. Sé que aunque no me va a suponer ninguna promoción, como dije antes en la actualidad tengo la plena certeza que la suerte está repartida previamente, con lo cual nada es esperable de este acto. Por otro lado pensé lo contrario, con mi vena rebelde a punto de estallar, no debería de participar en este, a mi parecer, paripé para mayor gloria de otros/as.

No es que yo ponga en duda, Dios me libre, la profesionalidad de las personas que lo van a realizar, o la imparcialidad de la consultora. No. Tampoco dudo de la eficacia de estos procesos. No. Lo que pongo en cuestión es la perversión del sistema, en el que una empresa contrata a su vez a otra para realizar un proceso, por el cual se le paga, y con el objeto de seleccionar a personas que a su vez ya han sido previamente seleccionadas y asignadas a puestos por parte de la primera. En suma, el assessment no deja de ser la coartada perfecta para tener acceso a determinados certificados para la empresa pero que se queda, normalmente, en agua de borrajas para el confiado interesado. Pero no vayas cuando te llaman, entonces sabrás lo que es bueno.

Y aquí estoy, a mis cuarenta y tantos, todavía amigos, debatiéndome entre lo políticamente correcto y lo que no lo es.

La suerte está echada.

martes, 20 de abril de 2010

Mentiras, cintas de vídeo o la desfragmentación del disco duro




Había elegido ese despacho casi un poco al azar, la verdad es que le daba igual uno que otro, había tenido que asistir una o dos veces al mismo para formalizar y realizar gestiones familiares. Lo recordaba muy oscuro y con una decoración clásica muy en línea con los protocolos establecidos.

Sin embargo, desde la última vez que estuvo había cambiado bastante, ahora era una sala de espera luminosa, acogedora aunque decorada con ese estilo minimalista tan actual, en la pared había sido sustituido el crucifijo fijado en su memoria, por un cuadro modernista de un pintor desconocido. El ambiente aparentaba ser menos protocolario de lo que en principio se esperaba.

Allí estaba sentada en un cómodo sofá, con un maletín donde guardaba dos sobres exactamente iguales. Durante el tiempo de la espera repasaba mentalmente tanto lo que contenían, los dos sobres, como lo que tendría que decir de la forma más clara que pudiese.

Esta decisión que ahora tomaba le había resultado muy difícil. Era algo muy meditado, a lo largo del tiempo había pensado mucho, tanto sobre el contenido depositado en los sobres como en la forma en la que se debería actuar con ellos.

Sabía que el hecho tenía trascendencia para el futuro y no quería dejar ningún cabo suelto. Había sopesado concienzudamente los pros y los contras de su decisión y las consecuencias que sobre terceros tendría. Detrás de esta actuación no había intencionalidad por hacer daño así como tampoco complicar la vida a los suyos. Era un acto cobarde, si, porque estaba fuera de tiempo, pero valoró tanto la conveniencia o no de hacerlo en la época que le correspondía y juzgó que la vida, de hacerlo, se le haría más difícil, no a ella pero si a los suyos y lo desestimó.

Sin embargo ¿qué era lo que la movía a hacerlo?

Tenía varias razones, pero la principal era algo que la atormentaba y que le impedía salir de su torbellino interior, no quería irse sin haber dejado temas pendientes y sin solucionar. Tenía terror a que, una vez muerta, tampoco pudiera descansar, pensaba que cuando alguien muere dejando cosas pendientes, no se va definitivamente. Tampoco soportaba que las mentiras de la vida construyeran la historia, algo tan habitual. Era una idealista y lo sabía, no le gustaba el mundo que le había tocado vivir, tenía unos principios muy sólidos y los valores en los que había sido educada habían conformado su personalidad. Creía por encima de todo en el ser humano y siempre pensó que la vida te devolvía lo mismo que uno daba. Así creía que ella se había comportado con sus semejantes, y así pensaba que sus cercanos se comportarían con ella, era lo lógico según su teoría y modo de entender la vida.

Después, con el tiempo, comprobó que la vida era otra cosa y que uno más uno no necesariamente son dos. O más bien uno, si es uno y el otro uno, puede ser dos o tres o cuatro.

Al principio estuvo en estado de shock durante bastantes meses, el impacto fue tan grande que perdió su capacidad para reaccionar, no podía tomar decisiones en ningún ámbito de su vida, su cabeza que siempre le había funcionado bien empezó a hacerle jugarretas, y jugaba con ella por las noches no dejándola dormir, después le regalaba unas horas de sueño pero la obligaba a despertarse con pesadillas reiteradas que le causaban gran dolor, más tarde no se podía quitar ciertas imágenes de la cabeza y finalmente se quebró el puzzle de su vida rompiéndose en miles de piezas que no conseguía recomponer.

Pensó mucho en como solucionar sus problemas, pidió ayuda pero no le sirvió, nada le servía, tomo decisiones, alguna, entre otras relativizar, dejo de vivir por y para y tan solo vivir con. Nunca más fue la misma, desapareció su risa clara y se tornó como mucho en sonrisa, su rictus, antes optimista giró hacia un semicírculo marcado por dos arrugas reflejadas entre si, simétricas, en las comisura de sus labios inclinadas hacia abajo.

Decidió, si, aunque alguien había decidido antes por ella, decidió que no permitiría que acabaran con ella y atormentada por el dolor continuo que venía una y otra vez a su cabeza un día encontró un símil que se le antojó lo más parecido al cerebro, su PC.


Realizando las labores de mantenimiento del mismo comprobó que cualquier documento realizado era alojado en múltiples sitios de su disco duro, y que cada vez que quería recuperarlo su PC realizaba grandes esfuerzos para encontrarlo, igual ocurría en su cabeza, sus recuerdos dolorosos estaban alojados en demasiados sitios y por eso cada vez que pensaba algo, aunque fuera bueno, afloraba lo malo, por cercano.

Encontró la formula. Consistía en la desfragmentación del disco duro, si juntaba todos los documentos y los guardaba todos juntos, conseguiría que se encontraran solo cuando se le buscaran y estarían de ese modo todos juntos, al igual que en su cabeza, no conseguiría quitárselos de encima, no, pero al menos, pensó, no la atenazarían continuamente.

Recopiló todo, manuscritos, una tarjeta de móvil, las fotos furtivas, los mails, escritos, cartas de amor y una pequeña cinta, lo clasificó, los duplico todos y los introdujo en dos sobres iguales, era su única esperanza esto debería llevarle a la paz. Dos ordenes, una mentira y una verdad.

El notario le informó que la llamaría para informarle si todo se ajustaba a la legalidad.

Consultó con su informático.

- ¿En caso de que no funcione que es lo que debo hacer?

Y le respondió igual que contestan siempre los que no pueden controlar lo incontrolable.

- Reinícialo….


Este texto es un capítulo de una pequeña novela, (que no pasará a la posteridad), de intriga, misterio y esas cosas, incompleta aún. Con ello colaboro en un grupo literario de mi ciudad, en el que participamos una serie de personas que nuestro objetivo principal es pasar unos ratitos que se tornan divertidos y agradables. Un follón vamos.























domingo, 11 de abril de 2010

Lunes de Aguas


Aunque Eritia no es muy amante de las tradiciones, en esta ocasión quiere compartir con vosotros una de las fiestas más antigua y curiosas que se puedan celebrar.

Se trata del Lunes de Aguas, el primer lunes tras la semana de Pascua, y es la fiesta más popular y significativa de mi ciudad; Salamanca. Se remonta al siglo XVI, siendo la única fiesta salmantina que ha conseguido permanecer a lo largo de los siglos, si bien durante los años más oscuros de este país, se hizo todo lo posible por intentar eliminar su significado, aunque permaneció en su forma y muy arraigada entre todos los habitantes.

Me explico. En la tarde del lunes de aguas los salmantinos y salmantinas rememoramos la historia y celebramos el recuerdo del retorno de las prostitutas a Salamanca, después de que hubieran sido alejadas a la otra ribera e impedido el ejercicio de su profesión en la ciudad los días de cuaresma.

De esta fiesta los protagonistas más activos fueron los estudiantes y las prostitutas. Los primeros, acudían en busca de ellas y las acompañaban en el regreso a la ciudad con ramos y flores atravesando el río Tormes en barcas ya que no se les estaba permitido acceder por el puente al no ser puras, para así llegar de este modo a la ciudad una vez transcurrido el tiempo de cuaresma.

Como pueden suponer era todo un acontecimiento y el resto de ciudadanos esperaban en la ribera del río con cánticos y celebraciones.

Como digo esta costumbre se mantiene con gran auge en nuestros días y actualmente los salmantinos festejan este día acudiendo o bien a lugares enblemáticos de las afueras de la ciudad lindante con el río, o al campo con amigos a pasar la tarde y merendar uno de los productos típicos de Salamanca que es el hornazo, una especie de empanada rellena de productos del cerdo iberico.

Para no hacer esta entrada mas densa de lo normal os dejo el enlace del Lunes de Aguas tal como viene en la Wikipedia. ¡Buen Lunes de Aguas a todos y que no llueva!



viernes, 9 de abril de 2010

Viva Antonio



Esta noche se celebra un concierto homenaje, “Viva Antonio”, al gurú de la música española Antonio Vega. Una veintena de amigos se reunen para interpretar sus canciones.

En Mayo del año pasado se nos fue. El veneno que le acompañó y del que no consiguió liberarse, los demonios que la vida le puso delante a los que él, no pudo, o no quiso esquivar.

Su música era poesía o al revés.

El éxito y el fracaso. Los ochenta le llevaron a lo primero, y la siguiente década se lo quitó. Con su imagen totalmente deteriorada, subido al escenario, cada vez más pequeños, pero arropado siempre, siempre, por sus incondicionales, los que le quisimos tal y como era. Parecía que solo ahí encima de las tablas era el único sitio donde se encontraba, dónde vivía ese ratito, para irse de nuevo otra vez.

Musico excepcional, compositor y sobre todo, poeta. Poeta de la vida.

Me gusta, siempre me gustaste, te leí y te escuché y aún siento un escalofrío cuando te recuerdo o te escucho.

“Voy a dedicaros una canción a todos los que me habéis estado siguiendo” dijo en uno de sus conciertos y comenzaron a sonar los acordes de La chica de ayer.




Y una de sus mejores letras dedicada a Marga de su disco 3000 noches con Marga su amor que se fue antes que él.

Por alcanzar su amor
tres mundos recorrí.
El mundo de los niños,
el del loco
y el que acaba por venir.

Si alguna vez dudé
de ser un ganador,
hoy sé que a tu lado
jamás fui un perdedor.

Lo que la vida nos dió
ni la distancia ni el tiempo nos lo quitó,
pues de los dos nació
la Historia de la Tierra y de Orión.

Por dentro nuestro hogar,
por fuera de los dos;
por dentro los amigos,
por fuera alguien de más.

Al mundo he de contar
hasta perder la voz
que un ángel vino desde Orión
Marga, mi ángel, y yo.

Lo que la vida nos dió
ni la distancia ni el tiempo nos lo quitó,
pues de ellos dos nació
la Historia de la Tierra y de Orión.
Marga, mi ángel, y yo.
Angel de Orión. Antonio Vega

lunes, 29 de marzo de 2010

Feliz Semana de Pasión (Os deseo)




Los que me seguís, ya sabeis (porque lo he contado) que disfruto enormemente con cualquier preparativo, en este caso solo son cinco días, en busca del Sur, solo deseo que luzca el sol que me ayude a recargar las pilas, para pasar otro tramo. Con un poquillo de suerte y si el Maldonado no se equivoca, podré sentir el placer de la arena humeda en mis pies y sentarme frente al mar a divagar, que es lo que mejor se me da.
Mientras tanto un poco histérica con maletas arriba y abajo, que quito que pongo.... en fin que me alegro que exista la Semana de Pasión y que espero disfrutarla.
He llegado del trabajo con la música de Fito a todo meter en el coche, os dejo una de sus canciones que más me gustan, hace tres semanas estuvo en mi ciudad y me lo pasé pipa en el concierto, intenté buscar en youtube este concierto y aún no lo han colgado, así que os dejo un directo de los mejores que conozco de él la gira de 2007 en Madrid 30 de Diciembre.




Hasta pronto. Eritia



martes, 23 de marzo de 2010

El jardín de las Hespérides ( 2ª parte)


Calles empinadas, estrechas, azul y blanco, blanco y azul, una mirada esquiva en la ventana de alguien que nos vigila. Susurros, palabras ininteligibles, un niño jugando en la calle, otro montando en bicicleta.

-Eritia hasta aquí, no más, estás entrando en la Medina….vayamos al zoco, ya volveremos.

Al intentar volver por nuestros pasos, las calles habían cambiado, azul , blanco y ocre, el color de la tierra, olor a hierbabuena y a cal, los sentidos se agudizan y el olfato trae, poderoso, los recuerdos vividos……

Sabemos que estamos muy cerca.

-Un intento más y lo dejamos, dije.

La mirada esquiva ya no era tal, había grupos de personas que nos miraban con descaro y sabíamos que hablaban de nosotros.

Mi hijo bajaba la cabeza, podía oir como latía su corazón.

Los niños que antes jugaban en la calle sin prestarnos atención ahora nos seguían, a tres pasos nuestros, realizaban nuestros mismos movimientos tímidos, paraban cuando parabamos, andaban a nuestro ritmo….

- Miguel, creo que estos niños quieren jugar contigo, hazles un gesto de complicidad, sonríeles y espera su respuesta.

- Mamá por favor haz caso y salgamos.

Y allí apareció otro Miguel, sonriente bajando en bicicleta con la bolsa cargada de naranjas colgada del manillar, que nos llevo directamente y a paso rápido en busca del objetivo.



Sus ojos mirando al mundo eran los mismos que yo conocía tan bien, tres pasos más y a la izquierda, ya está, las gitanillas colgando de la ventana, la torre con el minarete mirando al puerto… la casa donde nació y vivió su padre, las emociones a flor de piel y la mirada esquiva de calles atrás, se convirtió ahora ya segura de que nadie podía andar por allí, si no fuese porque buscaba algo. Se acercó y preguntó.

-¿Quién eres?
-¿Quienes son tus padres?

El resto ya lo podrán imaginar, los grupos de mujeres ya se hicieron ahora visibles, hospitalarios y cercanos, como son ellos. Los recuerdos que no eran míos nos inundaron a los tres.

Miguel, jugó con los chavales, cogió sus bicicletas y se movió por esas calles que al principio se nos resistían como si hubiera nacido allí…

Mi marido se reencontró con los momentos vividos y yo, abracé esta tierra como mía, tan mía que cuando tuve que elegir mi nombre para este espacio elegí el nombre del mejor jardín de Larache: El jardin de las Hesperides.


Fueron tres días inolvidables para todos, sentimos de una manera especial el participar en la cultura y las esencias de esta histórica ciudad, viva, muy viva.


-Hassan te equivocaste de hora, nuestro barco sale a las ocho de la tarde y son las once de la mañana.

- No, no equivoco, quiero que tu tranquila, llegarás a la hora al barco, yo espero, no problema.

Hassan esperó por nosotros hasta las seis de la tarde sentado en la terraza del hotel España.

Miguel en la despedida giró su cabeza mientras decía adiós a sus nuevos amigos y comentó lo rápido que había pasado el tiempo. El sol en esa tarde de primavera bajaba hacia la línea que separaba el mar atlántico de un cielo dorado.


Larache.

Bella y esbelta
mirando a su delta.
De peineta sus alminares.
Su rostro, por Helios besado de día
y de noche alabado por Selene.
En su pecho, amor eterno
y mezcla de confesiones.
Su falda de jardines.
Un pie en frondosa tierra
y el otro, en azul de los mares.
En las Hespérides su templo de flores.
En los meandros de su río,
el camino de las veleidades
De allende los mares.
Esta es nuestra villa,
esta es mi Larache.

Mohamed Sibari (poeta y escritor en español de Larache)


-

lunes, 22 de marzo de 2010

El jardín de las Hespérides (1ª parte)




Tarifa 8.00 am

Decidimos coger el primer ferry de la mañana con destino Tánger, tan solo catorce kilómetros separan dos mundos. Treinta minutos en el estrecho, alternativa de vida para tantos, cambios profundos para otros y emociones garantizadas para todos.

Nos dirigíamos a Larache una pequeña ciudad al norte de Marruecos en la costa atlántica.

La mañana, recién llegada la primavera, aparecía cálida, con un viento del sur suave y buenas condiciones en el estrecho. Dispuesta a realizar parte de la travesía en el exterior me situé en cubierta a sabiendas de que el viento en cuanto nos alejáramos un poco de la costa empezaría a ser molesto.

Eritia se siente bien en esta tierra, forma parte de ella, ella es Eritia, abstraída en su propios pensamientos miraba al Grande situándose en el borde buscando, buscándose, a la izquierda las columnas de Hércules, mi padre, a la derecha mi jardín mi casa Eriteia y camino del Atlas,

Regresé al mundo real cuando una enorme ola salpicó mi cara y mi hijo tiraba del chubasquero para decirme que estábamos dirigiéndonos a la bocana del puerto de Tánger.

Esta vez era una visita especial estaríamos tres días en Larache, una ciudad no incluida en los circuitos turísticos, preparaba yo a mi hijo para lo que iba a vivir, sabía que el choque sería fuerte, abandonaría por unos días la vida cómoda a la que está acostumbrado, a cambio, descubriría que existen otros mundos, otras gentes, otras culturas y algo más…

Primera sorpresa, suena el móvil, en el puerto nos esperaba una persona a la que no conocíamos y con la que solo nos unía una conversación en red a través de una asociación y una llamada de teléfono.

- Llevaré gafas de sol y una gorra marinera azul marino, yo os encontraré.

Trabajaba en un Ministerio de Marruecos, y dejó momentáneamente su trabajo para recibirnos, y buscar a alguien de su confianza que nos llevara en taxi hasta Larache, el arregló todo, el viaje, el importe. Todo. Gracias Sam , en el rico Norte no estamos acostumbrados a tantas atenciones ni tenemos asumido ese concepto de la hospitalidad.

Hassan nuestro chofer y guía tenía su coche brillante, recién lavado, al principio distante, una vez que iniciamos el viaje fue relajándose, al tiempo que nos hablaba de sus costumbres, de su trabajo, de la pobreza en la que vivía su país, nos dio un paseo de una hora para realizar la ruta por la costa y mostrarnos su orgullo de pertenecer a éste país.

Hotel España, Larache. Mediodía. Plaza de España, ahora, Plaza de la Liberación, centro neurálgico de la ciudad, blanca y azul, habitación con balcón a la misma como habíamos pedido. Terrazas llenas de ciudadanos que nos contemplan, auscultan, revisan, se preguntan en definitiva que hacemos allí. También se lo empieza a preguntar mi hijo, el tiempo ha empezado a detenerse.


-Cuantos días dices que vamos a estar aquí? Pregunta

-¿ Y que vamos a hacer todo este tiempo?

El panorama ciertamente no era muy alentador para un chaval de doce años, se sentía nervioso, inseguro, empezó a contemplar la pobreza, protestas.

Buscamos un restaurante que nos habían recomendado, abrieron creo que solo para nosotros, pedimos situarnos en una mesa al lado de una ventana frente al mar, imponente.

Durante la comida, estupenda, mi hijo no pudo más y comenzó a llorar en silencio, ese llanto que te llega al alma porque no conlleva protesta, ni ira, y a mi se me vino el mundo encima, empecé a pensar que me había equivocado.

Acabamos tomando el postre en la terraza de una cafetería más “occidental” para que se sintiera un poco mejor,

- Hummm...... este zumo de naranja es el mejor que he tomado jamás, ¿puedo tomar otro?

- Ya sabes que tu padre dice que son las mejores naranjas del mundo, claro que puedes Miguel.

En el segundo zumo, el chico que atendía nuestra mesa, ya sabía que mi hijo se llamaba Miguel ,y cada vez que volvimos por allí, que fueron bastantes ya no preguntaba, solo decía “ Zumo de naranja para Miguel”. Es el trato, la cordialidad y una sonrisa la que empieza a obrar el milagro de la confianza, por encima del status, por encima de las diferentes culturas.



Seguira...

miércoles, 17 de marzo de 2010

Mis cafés con Ana II (y alguien más)



Aún no había acabado de comer cuando comenzó a sonar Summercat la melodía en el móvil que identifica a Ana.

- ¿Podemos quedar esta tarde?
- Si, claro dame un ratito aún estoy comiendo.
- ¿Podrás tener toda la tarde libre?
- En principio no, pero si es necesario puedo arreglarlo.
- ¿Nos vemos donde siempre?
- Ok.

-Hola Ana, ¿ocurre algo?

Ana y yo solemos, ya lo sabéis, quedar casi todas las semanas para tomar café y charlar un ratito, en los últimos tiempos como casi siempre yo hablo mientras ella escucha. Otras veces, tengo que sacarle las palabras con sacacorchos pero no importa, su rostro suele reflejar sus estados de ánimo como nadie. Con solo verla a lo lejos en la cafetería puedo predecir como está ese día o como le han ido las cosas desde que no nos vemos.

Hoy, cuando llegué la vi sentada como siempre en nuestro rincón favorito, jugando con la cera de las velas, realizando diminutas bolitas y componiendo con ellas pequeños círculos, para después intentar formar de nuevo con el calor de sus manos una bola más grande.

Sin embargo, algo me decía que esa no era una tarde más, había cambiado el color de su pelo y lo llevaba recogido en una coleta alta, poco habitual en ella, se había maquillado ligeramente, pero de forma muy cuidada, y llevaba una cazadora vaquera de color gris, que no le conocía, su aspecto me hizo pensar que algo bueno había ocurrido y que su estado de ánimo era mejor que en los últimos tiempos.

Nos saludamos como siempre con dos besos y pude comprobar que había recuperado un perfume que le regalé hace ya unos cuantos años y que hizo suyo, identificándose tanto con ella que se podía percibir su presencia allí donde estuviera por todos los que la conocíamos, potenciando una personalidad y elegancia natural que de por sí tenia.

-No ocurre nada en especial, me preguntaba si tendrías un poco más de tiempo que en otras ocasiones y había pensado que podíamos realizar un pequeño viaje y tomar nuestro café en un sitio distinto que tengo interés en conocer.

Durante el camino podemos charlar o escuchar música y volveremos pronto como de costumbre.

Nos pusimos en carretera, a las dos nos gusta conducir, en esta ocasión era ella, yo busqué entre los CD habituales y coloqué el que más adecuado me parecía para la ocasión, sonaba Born in The Usa, Bruce nos gustaba a ambas y era el marco perfecto para aquella tarde, lucía un sol tibio de principio de primavera que traspasaba el cristal.

Había esa tarde un halo especial, ninguna dijimos nada pero nuestras cabezas andaban por el mismo sitio, parecía una aventura de adolescentes, tal vez una huida hacia delante, o simplemente ganas de trasgredir alguna norma marcada por la sensatez, la responsabilidad o la edad.

Inmediatamente empezamos a recordar momentos que ambas habíamos compartido años atrás, recordamos nuestras risas de juventud y nuestras pequeñas locuras de adolescentes.

En un momento Ana elevó la velocidad del coche, yo la dejé hacer, 140, 150, 160, venía un enorme camión de frente, Bruce seguía sonando, en ese momento, Ana dijo: cerremos los ojos, fue un segundo tal vez dos, nuestro cuerpo se llenó de adrenalina, gritamos al unísono, abrimos los ojos y nos desviamos al arcén.

El camión paró al otro lado de la carretera, de él bajó un hombre vociferante, asustado y muy nervioso, al vernos calló y solo preguntó si estábamos bien, contestamos que si y le pedimos disculpas por el enorme susto que le habíamos dado.
Lo único que se me ocurrió decirle era que nos acercábamos a tomar café a un hotel próximo y que si quería venir le invitábamos, a cambio le regalaríamos la historia y una buena conversación.


Ana por fin consiguió hacer la bola de cera grande, yo pagué los cafés y nos despedimos.

- ¿Como fue la tarde? Mañana tengo examen de francés ayudame con este ejercicio porfa, se me ha atascado.

Lo miró con delicadeza, sonrío y le pasó la mano por la cabeza.

- Te ayudo, si primero me pones ese disco que tanto me gusta de The Boss.

Como habrán ya adivinado el conductor del camión era Ridley Scott y fuimos nosotras las que le dimos el esbozo del guión para su inolvidable película Thelma y Louise.

viernes, 5 de marzo de 2010

El Futuro a los 93 años




Uno de mis ritos habituales en las mañanas es escuchar la radio antes de irme a trabajar. Suelo andar por la casa con un pequeño transistor que voy llevando conmigo a cada habitación por la que me muevo. Normalmente no le presto demasiada atención a esas horas, porque las noticias las había oído mientras desayunaba y salvo temas urgentes, se repiten continuamente durante la mañana.

A esa hora suelen programarse las tertulias de carácter político y posteriormente, una entrevista a personajes bien a políticos, o a cualquier otra persona que esté de actualidad.

Mientras tanto, yo sigo a esa hora en mis actividades a contrarreloj y cuando llega el momento, marcho y cambio el rito de oir las noticias por otro que es escuchar música en el coche camino del trabajo.

En la mañana de ayer la entrevista que se realizaba era a José Luis Sampedro, fantástico y emblemático catedrático de economía y escritor.

Nada más comenzar la entrevista paré en las tareas que realizaba para poder escuchar a éste hombre porque lo que estaba diciendo y sobretodo como lo estaba diciendo bien merecía unos minutos de dedicación, aunque ello supusiera un pequeño retraso en el ritmo habitual.

Pocas veces alguien me ha trasmitido con tanta claridad y rotundidad un mensaje. En la actualidad tiene 93 años y tal claridad de ideas, tal conocimiento de la realidad social y de las tendencias del futuro que eso hizo que me impactara profundamente.

Cualquiera podría esperar de una persona ya anciana como es él, que transmita sabiduría por supuesto, pero es que este hombre no solo transmite sabiduría, que tambien, si no que nos traslada una energía y vitalidad fuera de lo normal. A su edad, sigue haciendo una vida que el define no como de trabajo, pero casi, escribe cada día, pasea y contempla desde su ventana el mar que le aporta serenidad. Habla de la muerte (la suya) como algo cercano, con tal naturalidad que pareciera que fuera una de sus clases en la universidad impartida a terceros y como si no fuese con él.

Se expresó con lucidez , conocimiento, experiencia y con la libertad que le da el estar de vuelta de muchas cosas y que le permite ser como quiere ser, políticamente correcto o incorrecto, llamar al pan pan y al vino vino.

Chapeau! señor Sampedro, cuanto me hubiera gustado recibir de usted una de sus clases.

Me he ceñido tan solo al perfil humano, aunque sus respuestas en la entrevista son muy dignos de tener en cuenta, especialmente en su análisis del futuro inmediato.


Os recomiendo el fantástico post que sobre el fondo del tema se ha escrito en el blog moralypolitica.blogspot.com

sábado, 20 de febrero de 2010

El Holandes Errante

Un mar embravecido, olas encrespadas y la tormenta devastadora que empuja contra las rocas todo lo que encuentra a su paso.

Una mujer sola, abatida, desesperada, esperando lo que nunca llegará, o tal vez si?, pensamientos entremezclados, suavidad en sus formas, locura en sus expresiones.

Y la música acompañando el escenario anterior, magistralmente, interpretando sentimientos, pensamientos, obsesiones, esperanzas y recuerdos...

Jamás había escuchado hablar mejor a la música, jamás escuché interpretar mejor los pensamientos y sentimientos de alguien para trasmitirlos al resto de la humanidad.

Así comienza la opera El Holandés Errante de Richard Wagner.



No hay muchas oportunidades en mi ciudad de asistir a la opera, esta semana tuve la gran suerte de asistir a la misma gracias a la gira que la Opera Checa de Praga está realizando por nuestro país.

Aún sigue dándome vueltas en la cabeza la fuerza de la música de este gran compositor.
Me encantó, la verdad, me dejó sin palabras, la opera es uno de esos espectáculos que creo que jamás deja indiferente, independientemente de que guste o no, de que la elección de la obra sea la más adecuada y de que los interpretes sean más o menos famosos o conocidos.

Me dejé transportar durante casi tres horas por el espectáculo y aún sigo, varios días después bajo su influencia.

Asistimos a la misma con mi hijo, que acudía por primera vez. Me encanta abrirle el mundo a sus ojos, casi tenía inicialmente más interés para mi ver sus reacciones, que lo que yo pudiera disfrutar con la obra. Confieso que poco a poco me fui olvidando un tanto de él y me metí tan dentro que ya veis aquí estoy contándolo. No se muy bien si la elección de la opera para iniciarle fue la adecuada, posiblemente no, pero son esas cosas que él a lo largo de los años recordará. Estoy segura de que le aportará esa sensibilidad para las artes, en general, que tanto deseo para su enriquecimiento personal.

Me agradó compartir butaca con jóvenes de veinte años, gente mayor, grandes apasionados de la opera, y algún que otro niño. Me sentí bien en un acto que antes era un tanto elitista y ahora cada vez más, es popular. Brindo por ello.

Y hablando de popular y para cambiar de tema, esta semana que ha sido movidita también tuve la gran suerte de darme eso si un baño popular en la fiesta del pueblo por excelencia asistí a los carnavales de Cádiz. Grande, grande. Niños, jóvenes, abuelos disfrutando de la gran fiesta de la vida, el color, las risas, la música y la alegría con desmesura configuran ese espectáculo magnifico que es la calle y sus gentes.

Os pongo la obertura de la obra aunque no es por la ópera Checa de Praga y os recomiendo para los que os apetezca leerme la escuchéis al mismo tiempo.

Por supuesto os dejo una foto de mi Cádiz.

sábado, 6 de febrero de 2010

Si Alguna Vez.............

Dicen, que escuchar música es una buena terapia para combatir el streesssssssss, al igual que escribir, practicar algún deporte aerobico o charlar apaciblemente con los amigos.

La semana ha sido demasiado dura, he intentado ponerme frente al teclado pero la inspiración parece que anda de rositas, o , tal vez mi cabeza anda por otros parajes.

Recuperé hace unos días uno de los discos de Calamaro, de esos que tienes en casa, en el coche, que aparecen a veces.......... y desaparecen otras, nunca se sabe bien porqué, los duendes que nos acompañan se dedican a hacer esas trastadas.

Me alegro de haberlo recuperado cuelgo una de mis canciones favoritas y quedo a la espera que el duende reaparezca.


domingo, 24 de enero de 2010

Un mundo de mujeres






No suele ser habitual que escriba en este blog sobre política o que emita mis posiciones sobre determinados aspectos relacionados con la misma, pero en esta ocasión y después de debatirme entre su conveniencia o no, he optado por hacerlo.


El origen de este post viene como consecuencia de una posición que he mantenido desde hace ya algún tiempo en otros ámbitos, y que se concreta en mi discrepancia sobre la obligatoriedad impuesta de cuotas femeninas en todos los ámbitos políticos, instituida por el presidente Zapatero y abrazada por ciertos colectivos como la panacea de la gestión política.


Establecer la igualdad entre hombres y mujeres no puede consistir solo en mantener cuotas por decreto. Nadie ha explicado como tras perseguir la paridad durante siete años hay un ámbito en el que no se ha hecho nada o muy poco. Ese ámbito es el referido a lo laboral, a la cualificación profesional y por tanto a la salarial, y es justamente aquí donde las diferencias, que aún se mantienen, son tremendamente injustas.

En el resto considero que la “discriminación positiva” impuesta no hace más que posicionar a la mujer en un lugar vejatorio y que es claramente perjudicial para ella misma, porque es otorgarle una posición disminuida en nuestra sociedad, pienso que la mujer actualmente participa en los ámbitos que quiere y cuando quiere, accede a la política si lo considera oportuno y así debe de ser, no creo que la mujer tenga que seguir ocupando cuotas en listas por el simple hecho de ser mujer, ya que ella misma tiene tanta o más capacidad que cualquier hombre y es capaz por sí misma de desarrollar su trabajo, su formación o su actividad política dentro de los cauces lógicos.

Creo que la posición del presidente en esta materia es obsoleta y se corresponde muy poco con la realidad actual. Lo interpreto más como una concesión de cara a la galería para obtener un puñado de votos de algunos colectivos, que una propuesta progresista como se trató de disfrazar.

Estas opiniones me han causado algún que otro disgusto, lo reconozco, con alguna amiga y en otros espacios donde las he defendido. Pienso que no he sido capaz de trasmitir claramente que la mujer debería de estar por encima de las simples opciones de cuotas, que eso es puro paternalismo. Voy mas allá, la mujer viene demostrando sin cuotas, sus capacidades para ser cada vez mas influyente en nuestra sociedad por mucho que algun extremismo feminista quiera hacernos creer lo contrario.

Hoy he tenido una gran alegría, esta tarde leyendo el periódico “El País” me he topado con un articulo de Mónica Zgustova (escritora) titulado “Un mundo de mujeres” que comparto y en el que expone como ella considera que “la mujer ya no necesita muletas” y cito textualmente, “El paternalismo masculino que se oculta detrás de programas progresistas orientados de cara al escaparate, como el cupo de Rodríguez Zapatero, es contraproducente porque provoca resentimiento en la sociedad, y a la imagen de la mujer profesional le hace más daño que bien. La mujer camina sola, llega lejos y sabe sacar adelante grandes negocios, además de disfrutarlos”.

Digo que me ha alegrado mucho leer este artículo, no porque coincida con mi tesis, no, sino porque en la medida en que más personas participen de esta opinión, mejor será para esta sociedad, la que formamos todos, la de la igualdad real basada en las capacidades personales y no en las diferencias de sexo.

Espero no herir susceptibilidades de ningún tipo, estoy segura de ello ya que diariamente cuando veo la creatividad y la maestría de vuestros blogs, me ratifico más en mis posiciones.

jueves, 14 de enero de 2010

MIS CAFES CON ANA


Ana es mi amiga, nos conocemos desde niñas y durante toda la vida hemos mantenido una amistad especial, no marcada por las obligaciones ni los compromisos, sin fechas determinadas sabiendo ambas donde estábamos y también que siempre estábamos ahí para lo bueno y para lo malo. Lo cierto es que ha habido muchos más momentos buenos que malos aunque a veces eso cuando vienen mal dadas se olvide.

Habitualmente quedamos para tomar café un día entre semana en un café tranquilo donde pasamos nuestros ratitos. Ana actualmente está pasando por un mal momento personal, está como dice ella introducida en un laberinto del que no encuentra la salida.

Ese laberinto como ella lo denomina no es otra cosa que miedo, nacemos libres, pero pronto recién llegados a este mundo se nos empieza a inculcar cierta cultura que conformará nuestra vida, vivimos atenazados en todas las facetas de nuestras vidas y cuando las situaciones se agudizan el miedo a enfrentarnos a ellas nos pone frente a nuestro propio espejo.

El miedo Ana, el miedo, a perder lo que tienes, pero tienes algo?

Estas sociedades modernas, basadas en la esclavitud del ser humano, en la libre competencia, libre mercado, consumismo imperante están basadas en eso y eso es lo que nos impide avanzar como persona. Tenemos miedos constantes, a perder el trabajo y por tanto admitimos condiciones impropias de este siglo, a perder nuestro bienestar económico y por ello entramos en el sistema crédito/intereses más créditos y más y más.
Miedo a decir la verdad, si la dices serás un excluido, miedo a expresarnos porque serás un proscrito, miedo en definitiva a enfrentarnos a las decisiones que debemos tomar.

Ana las que te llevarán a la libertad.